Nosara, Nicoya. Caminos destruidos, familias evacuadas y un gran temor por la crecida de los ríos mantenían en vilo ayer a cientos de guanacastecos, afectados por las fuertes lluvias.
Adolfo Sáenz, vocero de la Cruz Roja local, informó de que en la comunidad de Nosara unas 43 personas permanecían en albergues provisionales.
También se supo que varias comunidades estaban incomunicadas por destrozos en los caminos en la zona alta de los cantones de Nicoya y Nandayure.
En la escuela de Nosara, Julio Obando, quien sostenía en sus brazos a su hijo Aarón, dijo que la madrugada fue “fatal” cuando una cabeza de agua irrumpió en varias viviendas y se llevó todo a su paso.
“No había luz; eran como las 2 a. m., y de repente, ese estruendo que arrastraba todo... No dio chance de recoger nada, nada más que agarrar a los güilas y salir con el agua al pecho. Fue duro” , recordó Obando.
Similar situación enfrentó Adela Alemán, quien junto con sus nietos logró ponerse a salvo. “De un momento a otro, teníamos el río dentro de la casa y a esa hora no se podía ver nada por lo oscuro”, manifestó.
De acuerdo con los informes de la Cruz Roja, se esperaba que el río Nosara mantuviera un caudal crecido en las próximas horas, por lo cual las autoridades extremaron las medidas de seguridad.