¿Cuáles son las principales conclusiones a las que llegó la Cancillería en su informe?
El mecanismo de transición escogido no estuvo exento de errores. Hemos encontrado un par que consideramos subsanables y no varían nuestra opinión de que al país le conviene reclutar a estas personas. Nos obligará a cambiar el decreto en que se nombra a Bruno (Stagno), porque nos parece inconveniente que haya sido firmado por él mismo.
¿Qué hallaron sobre el nombramiento de Jorge Urbina en los organismos de Holanda?
El nombramiento se hace con algunos errores en el nombre de los organismos multilaterales a los que se va. Y, además de eso, en forma errónea se dice que él está nombrado como embajador en un país, cuando todavía no se ha recibido el beneplácito en ese país. Entonces, no se puede decir que está ejerciendo como embajador.
¿Cuánto se le debía pagar a Jorge Urbina el 8 de mayo, de habérsele despedido en lugar de trasladarlo al cargo en Holanda?
Un poco más de ¢15 millones.
¿Por qué su vicecanciller, Carlos Roverssi, dijo que $90.000?
Porque se equivocó.
¿Por qué no esperaron que saliera Francisco Aguilar (el actual embajador en Holanda) para nombrar a Jorge Urbina?
Eso se lo puede preguntar usted a Bruno Stagno. Nos pareció que se actuó con legalidad.
¿Por qué si el nombramiento de Jorge Urbina se hizo el 5 de mayo, fue hasta el lunes 17, cuando La Nación indagó sobre el hecho, que comenzaron a averiguar cómo lo acreditaban en Holanda?
Por la ausencia de muchos de nosotros; había gente aquí que no sabía el procedimiento correcto: se debió notificar de inmediato el nombramiento de Jorge (Urbina) en los organismos multilaterales.
El actual representante en Holanda, Francisco Aguilar, dice que eso no se puede hacer sin presentar credenciales de embajador de Costa Rica a la Reina de Holanda.
Es un criterio equivocado del Embajador. Eso no se hace así.
Aguilar asegura que fueron los mismos organismos internacionales los que le comunicaron el procedimiento correcto.
Es su interpretación.
Laura Chinchilla negó haber autorizado el nombramiento de Urbina en Holanda. ¿Quién actuó a espaldas de la Presidenta?
La Presidenta y este servidor conocíamos la candidatura de las diferentes personas a los puestos. Lo que desconocíamos era el detalle del mecanismo que se utilizaría para hacer efectiva la continuidad y, probablemente, nos hubiera costado entenderlo.
¿Usted respalda el nombramiento que hizo Bruno Stagno?
Probablemente yo lo hubiera hecho de otra manera, pero no encuentro un problema legal.
¿Usted es consciente de que el traslado de Jorge Urbina le permitió la continuidad en el trabajo a Bruno Stagno?
Claro, soy consciente de que teníamos que hacer un pago de prestaciones y otros beneficios laborales si se cesaran. Uno de los argumentos fue que, en los casos en que se considerara la idoneidad de las personas para el servicio exterior, se evitaría el pago de prestaciones.
¿Sabe que si a Stagno lo hubieran despedido no lo podrían haber nombrado de inmediato en la ONU porque la ley lo impide?
Si se le pagan prestaciones no se le podía contratar por el período que le cubre las prestaciones.
Para que ustedes lo nombraran en la ONU, Bruno Stagno tenía dos caminos: renunciar antes de acabar el Gobierno y perder las prestaciones, o ser destituido, pero sin poder ser recontratado de inmediato, por lo que se quedaría sin salario unos meses. Con su actuación, Stagno se aseguró su continuidad y su salario. ¿Eso no le parece incorrecto? Suena a utilizar el poder en beneficio propio.
Me parece que hubiera sido muy triste que por un elemento de guardar las apariencias... pareciera que no es lo más elegante nombrarse a sí mismo para asegurar la continuidad, pero yo hubiera lamentado mucho más perder el servicio de una persona con esa experiencia y esa valía por un subterfugio legal.
¿Usted dice que es mejor asegurar la continuidad de un funcionario pese a un subterfugio legal?
La palabra subterfugio la está usando usted.
Usted acaba de decirla.
No, yo estoy diciendo falta de elegancia.
Aquí tengo la grabadora, pero bueno. ¿Usted cree que Bruno Stagno es digno de representarnos en las Naciones Unidas?
Bruno es un funcionario honesto, capacitado y digno de representarnos en Naciones Unidas. No ha cometido ninguna ilegalidad; cometió errores por buscar un mecanismo de transición para asegurar la continuidad en su carrera. Yo le habría sugerido otro procedimiento.
¿A usted todo esto no le parece reprochable?
Me parece poco elegante, pero dentro de la legalidad, y considero que sería lamentable perder funcionarios de esa valía por procedimientos burocráticos y trámites sin sentido, que en países desarrollados están resueltos.
Pero estamos en Costa Rica y usted justifica un acto “poco elegante” porque se hizo “dentro de la legalidad”.
Los funcionarios públicos solo podemos hacer lo que la ley nos permite, no podemos hacer lo que creemos es mejor o hacerlo de otra forma, aunque lo sepamos.
Entonces ¿no hay reproches si las cosas están en la legalidad?
Hay sanción social, pero no creo que alguien pueda erigirse en juez de conciencia más allá de la ley y me sorprende que un periodista de su experiencia sí.
Yo no, pero la presidenta Laura Chinchilla habla de actuaciones intachables y pareciera que esta actuación del Embajador en la ONU del gobierno de Chinchilla no concuerda con esa posición de la Presidenta.
Usted se está erigiendo juez de conciencia.