Piedras hasta de un metro de diámetro cayeron el fin de semana anterior en la nueva carretera San José-Caldera como consecuencia de las fuertes lluvias.
Los derrumbes dejaron como saldo tres personas heridas, quienes debieron ser trasladadas a centros médicos.
Además, los escombros y rocas en la vía ocasionaron desperfectos mecánicos en varios automóviles y obligaron el sábado a cerrar la carretera de 6 p. m. a 11:50 p. m.
La mayor cantidad de derrumbes se concentró en el sector II de la carretera (Ciudad Colón-Orotina).
Autopistas del Sol, empresa concesionaria de la ruta, indicó, por medio de un comunicado de prensa, que los percances se atendieron con rapidez.
Afirmó también que desde enero trabajan en reforzar los taludes para mitigar los efectos de los deslizamientos.
Claudio Pacheco, jefe de Conservación de Autopistas del Sol, manifestó (según lo consigna el comunicado) que se utilizó maquinaria para remover el material y se instalaron desvíos provisionales con señalización luminosa para garantizar la seguridad de los usuarios.
Pese a ello, un equipo de La Nación, observó, en un recorrido hecho ayer a las 5 a. m., varios derrumbes en la vía, así como un vehículo volcado, otro con el parachoques delantero desprendido y dos más con un neumático estallado.
Precaución. María Lorena López, viceministra de Obras Públicas, respaldó las labores de Autopistas del Sol. Sostuvo que los hechos fueron de “difícil control” y alabó la capacidad de respuesta de la empresa concesionaria.
López destacó que es “seguro” viajar por esa vía; no obstante, manifestó que le pedirá a la concesionaria poner rótulos que alerten a los choferes sobre las zonas donde hay mayor riesgo de derrumbe.
En cuanto a la posibilidad de que la empresa se responsabilice económicamente por las lesiones a choferes o por los daños de los automóviles, la funcionaria expresó que habría que estudiar cada caso de forma individual.
Otra carretera donde hubo problemas por causa de las lluvias fue la ruta 32, la cual enlaza San José con Guápiles, en el Caribe.
Cesar Quirós, director de la Policía de Tránsito, indicó que el domingo debió cerrarse el paso por varias horas. Resaltó que no se registraron accidentes graves.
En esta ruta, desde hace varias semanas, el paso está restringido de 5 a. m. a 6 p. m.
Alerta amarilla. Las intensas lluvias se mantendrán hasta mañana, según pronósticos del Instituto Meteorológico Nacional (IMN).
Las precipitaciones obedecen a un sistema de baja presión frente a la península de Nicoya, así como al paso de ondas tropicales.
Producto de estas condiciones, la Comisión Nacional de Emergencias (CNE) aumentó de verde (informativa) a amarilla (preventiva) la alerta por las mareas altas en el Pacífico central y norte.
Según la CNE, habrá condiciones muy peligrosas para la navegación, con los vientos que podrían alcanzar velocidades de 20 nudos y olas hasta de 6,5 metros de altura.
“Existe posibilidad de inundación por marejadas, mar picado y algún impacto costero”, advirtió la CNE en un boletín de prensa.
Abangares, Bagaces, Liberia, La Cruz, Santa Cruz, Carrillo y Nandayure son algunos cantones donde se aconseja precaución a sus habitantes.
La Comisión explicó que el estado de alerta amarilla implica preparar los recursos y activar las instancias correspondientes para responder ante el “inminente impacto” del evento en mención.