En Vela

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Julio Rodríguez 12:00 a.m. 24/05/2010

El enemigo está dentro. El colaborador de la Página 15, Diego Víquez, publicó en esta sección, el domingo pasado, un artículo intitulado “Yo, católico”. Se trata de un testimonio personal, basado en la conversación entre Benedicto XVI y los periodistas en su vuelo a Portugal para visitar el santuario de la Virgen de Fátima. Viene a punto recordarlo por cuanto la declaración papal, si bien se enmarca en el orden de la fe, tiene numerosos destinatarios.

Su actualidad –y perennidad– radica en la reacción de Benedicto XVI a las denuncias sobre los graves escándalos de sacerdotes y obispos. El Papa tomó el toro por los cachos y, en vez de refugiarse en la teoría de la conspiración, en la mala fe o en la respuesta airada, hizo lo que todos debemos hacer en cualquier situación: la autocrítica. Si el error representa, por la autocrítica, una poderosa palanca de superación y de avance científico, también enriquece a todo ser humano, por la autocrítica, en los demás órdenes de la vida. Lección objetiva para políticos y gobernantes' ¡De cuántas calamidades nos habríamos liberado con la observancia de esta palabra: autocrítica, maravilloso negocio personal tan despreciado por la soberbia y la vanidad del poder.

Pues bien, interrogado el Papa sobre el tercer mensaje de Fátima, en referencia con la situación actual, respondió: “La novedad que podemos descubrir hoy en este mensaje reside en el hecho de que los ataques al Papa y a la Iglesia no solo vienen de fuera, sino que los sufrimientos de la Iglesia proceden precisamente de dentro de la Iglesia, del pecado que hay en la Iglesia. También esto se ha sabido siempre, pero hoy lo vemos de modo realmente tremendo: que la mayor persecución de la Iglesia no procede de los enemigos externos, sino que nace del pecado en la Iglesia y que la Iglesia, por tanto, tiene una profunda necesidad de volver a aprender la penitencia, de aceptar la purificación, de aprender, de una parte, el perdón, pero también la necesidad de la justicia. El perdón no sustituye la justicia. En una palabra, debemos volver a aprender estas cosas esenciales: la conversión, la oración, la penitencia y las virtudes teologales. De este modo, respondemos, somos realistas al esperar que el mal ataca siempre, ataca desde el interior y el exterior, pero también que las fuerzas del bien están presentes y que, al final, el Señor es más fuerte que el mal, y la Virgen para nosotros es la garantía visible y materna de la bondad de Dios, que es siempre la última palabra de la historia”.

En síntesis, valioso principio de gestión: los primeros y peores enemigos, por acción o por omisión, por acto o por indiferencia, por miedo o por pedantería, por negligencia o prepotencia, por oscurantismo ideológico, corrupción o cinismo, están dentro. Nada más.

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comentarios

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José Quesada Núñez 14:29 24/5/2010

Tiene razón,a la Iglesia Católica,nadie la condena ni la destruye,ella misma lo hace desde adentro,como muy bien lo reconoce este Papa Ratzinger.Un ciego guiando a otro ciego,van al hoyo.Lo terrible es que para eso cometen los crímenes.

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Junior Eduardo Portuguez León 12:35 24/5/2010

Discrepo con usted don José, es muy fácil señalar a la Iglesia Católica en su todo (jerarquía, sacerdotes, feligresos, tradiciones)como una entidad generadora de errores y pecados, sin valorar que Jesús la fundó sobre un pecador que lo negó tres veces (tres, igual que el Padre, Hijo y E.S.)y ha sobrevivido hasta nuestros tiempos. Juan Pablo II promulgaba que la razón y la religión, son pensamientos y sentimientos que se complementan para el bien del ser humano. La Iglesia Católica debe remojar sus barbas, pero no por eso, debe condenarse como entidad global, por el error terrible y atroz de sacerdotes que no entendieron su trabajo eclesiástico.

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José Quesada Núñez 11:19 24/5/2010

No son enemigos,son los que rigen la manera de ser.El Tercer,como el primero y el segundo,fueron Hitler,Mussolini y Pío XII.Al ser la Iglesia Romana adopta sus conductas,donde la pederastia iba ligada a la educación,principalmente.Al guiarse por la tradición y no por las Santas Escrituras,imponiendo un dios tres en uno,o más bien,como dijo Unamuno,en cuatro sumando la Virgen María,para hacer la parte femenina de dios y llevando todo a un dios esquizofrénico,1.Padre-Hijo.2.Padre-Espíritu Santo.3.Hijo-Espiritu Santo.4.Padre-Espíritu Santo-Hijo.5.Padre.6.Hijo.7.Espíritu Santo.Todas esas personas sin tomar en cuenta a la idea de Unamuno.Por ello deben de convivir los ciegos guiando a otros ciegos.La tradición es confusión,pues no es la Verdad.

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