“Siempre tuve sueños de ser alguien que tuviera algún tipo de influencia en otra gente y en la música misma”. Aquel julio del 2006, Ronnie James Dio se confesaba con Viva y, entre líneas, era obvio leer que lo tenía clarísimo.
Sabía que había nacido con estrella, y fue con esa misma luz que partió este domingo 16 de mayo, dejando a la industria de la música más incomprendida, la del hard rock y el heavy metal, con un fuerte nudo en el corazón.
Un cáncer estomacal le ganó la partida y retiró al que fuera voz de Black Sabbath, de Rainbow, cerebro de Elf y de su banda Dio en un momento cumbre de su carrera. Acababa de lanzar el año pasado The Devil You Know, el disco del proyecto Heaven and Hell que había armado con la parte de la alineación de Black Sabbath: Tony Iommi y Greezer Butler, y que lo había tenido girando ya casi tres años por medio planeta.
En noviembre del 2009, la noticia había corrido como pólvora: Dio tenía cáncer, y él, como buen guerrero, había anunciado que lo enfrentaría. “Después de que mate al dragón, Ronnie volverá a los escenarios, a los que él pertenece y hará lo que más le gusta: actuar para sus fans”, había dicho su esposa, y mánager, Wendy.
Y se sometió Dio a cerca de siete quimioterapias, fue intervenido y aun así seguía esperanzado, a tal grado que el tourHeaven and Hell tenía agenda llena para este año.
Pero en mayo pasado hubo un susto generalizado cuando Last Tour International oficializó la cancelación del la gira europea Heaven and Hell por el estado de salud de Dio. Y él, que no tenía por costumbre –ni por ego– suspender conciertos se mostró apenado: “Seguiremos adelante y triunfaremos. Habrá otras giras, más música y mucha más magia”, le había escrito Dio a sus fans por lo ocurrido.
El caballero. Incluso con Costa Rica hubo un coqueteo para el Heaven and Hell. Dio le había dado a la tierra tica el gran privilegio, el 22 de julio del 2006, de ser el único país centroamericano donde tocó.
Y cerca de ocho meses antes de que se hiciera pública su enfermedad, DMP Producciones, que lo había traído para aquel debut, estaba en conversaciones para que Dio volviera por estos rumbos.
Es que el concierto de Dio de hace cuatro años había sido memorable. Fue su actuación el verdadero primer gran paso en la avanzada de bandas de renombre a Costa Rica que desde el 2008 se gesta. De esa envergadura primero fue Ronnie James Dio, después fue Iron Maiden –2008 y 2009–, luego vinieron Metallica y, recientemente, Megadeth.
Hasta leyendas urbanas dejó Dio en Costa Rica. Su visita en el 2006 coincidió con una de los reggaetoneros de Calle 13 ; se hospedaron en el mismo lugar, el Hotel San José Palacio.
Y se dice que Dio, que era un hombre de acostarse temprano, comer con cuidado, descansar su voz y hacer deporte, estaba en la piscina cuando alguien del equipo de los Calle 13 tuvo problemas en el agua. Dio lo rescató.
Caminó por San José la tarde del 23 de julio. Atravesó el Parque Nacional a pie, pasó por el frente de la Asamblea Legislativa hasta llegar al mercado de artesanías de la Plaza de la Democracia. Uno a uno iba viendo los chinamos y saludando hasta que en uno compró un pantalón de manta color blanco.
“Recuerdo que era un caballero. Esperamos a que terminara el show para verlo. Pensábamos que íbamos a tener que decirle ‘somos los que tocamos antes de usted’ pero no fue necesario. Él nos reconoció de inmediato y sin decirle nada nos dijo: ‘good performance’ (buena actuación)”, recordó ayer Sandy Quirós, guitarrista de Trauma la banda que le abrió.
Los músicos ticos no son los únicos que dan fe de que, uno de los grandes atributos de Dio en la industria, era su don de gente.
Lars Ulrich, baterista de Metallica, publicó una carta por la partida de Dio haciendo hincapié en lo humilde que era.
“En el otoño de 1976, cuando tocaste por primera vez en Copenhague, estaba en la primera fila. Nos enteramos que se quedarían en la ciudad en su día libre y me propuse en mi cabeza peregrinar hasta el
Hotel Plaza. Unas horas más tarde saliste y fuiste tan amable y cariñoso ... nos tomamos fotos, firmaste autógrafos y compartimos algunos minutos de bromas casuales. Estaba en la cima del mundo, inspirado y listo para cualquier cosa’’, escribió Lars Ulrich.
Y es que Dio lo tenía claro. En Rainbow, al lado del ex-Deep Purple Ritchie Blackmore, él había tenido una lección importante.
“ Deep Purple era mi banda favorita. Ritchie Blackmore era uno de mis héroes y aprendí cosas buenas y malas de él. Ritchie no es la persona más amable con los fans y yo decidí que nunca sería así”, había confesado en entrevista con Viva.
Eso era parte del legado de Dio y de sus claves para haber sido una leyenda activa: el trato humano.
Un ser inteligente para el negocio era Dio. Su nueva y más fiera legión de fans estaba conformada por gente de diez a 15 años de edad.
“Él sabía que esa es la edad en que se cultiva a un seguidor del metal y tuvo siempre un gran trato con los chiquillos. Mi hijo (Christopher Mora) es ejemplo de ello. Dio lo llevó al camerino, le hizo un recorrido por el lugar, le presentó a Tony Iommi y a todos los (Black) Sabbath. Sabía conectarse con los jóvenes”, dijo Darren Mora cerebro de DMP.
Tesoro sonoro. En lo musical, el legado que deja Ronnie James Dio será de largo alcance y longeva existencia.
“Su legado es antológico. Tuvo muchas etapas, así que perdurarán como grandes obras sus primeros tres álbumes con Rainbow (Ritchie Blackmore's Rainbow, Rising y el Long Live Rock 'n' Roll) y, obviamente, el que es para mí el mejor disco de metal de todos los tiempos, el Heaven and Hell con Black Sabbath (1980)”, dijo Darren Mora quien también es un experto en heavy metal y otras músicas.
Y es que el Heaven and Hell tiene otras claves para efectos del género. Ese, que fue el primer álbum que Dio grabó con Black Sabbath es considerado la vía de enlace entre el hard rock y el heavy metal.
“Él siempre fue una leyenda, desde la época de los Elfos –por la banda Elf– y en especial fue el cantante de hard rock que hizo el verdadero crossover entre ese género y el heavy metal. Lo hizo, indiscutiblemente en el Heaven and Hell”, dijo el guitarrista Sandy Quirós.
Y es la producción de Dio fue extensa. En más de 30 años de carrera lanzó unos 37 álbumes, 18 de ellos con su banda homónima; seis con Black Sabbath; cinco con Elf, cinco con Rainbow y cuatro que se publicaron a nombre del proyecto Heaven and Hell.
“No hubo un solo disco malo de Dio. Todos tuvieron una altísima producción técnica y artística. Incluso el disco que hizo años después con Black Sabbath, el Dehumanizer (1992) es un superdisco, lo mismo que, The Devil You Know, el de Heaven and Hell. Va a ser un disco clave en el género porque es muy moderno”, dijo Darren Mora.
Y es que fue la gira del proyecto Heaven and Hell lo que tenía con luz a Ronnie James Dio. No partió de este mundo estando en decadencia, sino en la cumbre.
“Murió en el momento que el mundo lo tenía revalorizado. Se fue siendo el mejor cantante de hard rock y metal, dichosamente, con una gran gira. Se fue como los grandes”, concluyó Darren Mora.