En Vela

Calificación:          

Julio Rodríguez envela@nacion.co.cr 12:00 a.m. 17/05/2010

En 1991 se presentó el proyecto que ahora se discute de nuevo para equiparar los salarios de los diputados con los de los magistrados, presidentes ejecutivos y otros funcionarios de alto nivel. Esta diferencia y esta tardanza no tienen sentido. La función legislativa es esencial y exige, en consecuencia, como se propone en este proyecto, transparencia, exclusividad y eliminación de privilegios. También lo es la labor de los ministros, cuyos salarios deben también ajustarse. La Sala Constitucional, como expresó este periódico en su editorial de ayer, lo considera justo y necesario.

Este proyecto es impopular, pero, como una reforma tributaria, debe acometerse. Cabe la crítica, pero es detestable la demagogia, particularmente de quienes gozan de fueros especiales y, desde hace años, no trabajan. Estos ajustes salariales son la masa de la lora comparados con las sumas gigantescas despilfarradas por la ineficiencia, por las decisiones aberrantes o impunes en algunas instituciones públicas; por el desastre de los muelles de Limón y Moín, por el atraso u obstrucción en la tramitación de las leyes, por la (in)cultura de la rendición de cuentas, por la espantosa tramitomanía y bien sabemos cuántas calamidades más'

Esta es la cuestión de fondo: saber discernir. El problema no es que los funcionarios públicos, en un mundo complicado, tortuoso y competitivo, ganen poco, en aras de una tonta parsimonia, sino que trabajen bien y que realicen una gestión excelente en el orden moral e intelectual. El Estado debería contar con la legión de los mejores, dados la naturaleza y alcance de sus decisiones, que nos afectan a todos. Sobra decir, entonces, cuán exigentes debemos ser con los miembros de los supremos poderes.

Lo que importa, pues, no es el monto de los salarios de los diputados y de los ministros, supuesto un criterio de equidad y de razonabilidad, sino la calidad indiscutible de su trabajo. No les vamos a pedir que hagan voto de pobreza, sino que hagan voto de excelencia, de decencia, de eficiencia, de sentido del interés público y de responsabilidad. Ni tontos buenos ni corruptos inteligentes (que nos sobran), ni vivillos ni mañosos, ni parlanchines ni demagogos. Pero, eso sí, honrados, respetuosos del pueblo y de la institucionalidad, trabajadores, de palabra y fieles a su juramento. ¡Qué gran escuela de educación cívica! No es mucho pedirles a cambio del voto.

En fin, les pedimos que nos demuestren, a corto plazo y más allá, que su respuesta son los hechos y los resultados, esto es, su calidad legislativa. Queremos conocerlos por sus frutos, los cuales le dan sentido a la vida.

compartir

     
  • Agregar Digg
  •  
  • Agregar Reddit
  •  
  • Agregar Furl
  •  
  • Agregar Facebook
  •  
  • Agregar Spurl
  •  
  • Agregar MySpace
  •  
  • Agregar Terchnorati
  •  
  • Agregar StumbleUpon
  •  
  • Agregar Delicious
  •  
  • Agregar MyAOL
  •  
  • Agregar Slashdot
  •  
  • Agregar Live
  •  
  • Agregar Twitter

califique la nota

comentarios

Avatar

Alex Mora Mora 16:04 17/5/2010

Supongamos que es cierto lo de la equiparación salarial y sobre el desempeño legislativo que debemos esperar. Aquí el asunto es el orden en que se están haciendo las cosas. Si realmente legislan como Dios manda, bueno, les subimos el salario. Pero un momento, no es esto la obligación de todo asalariado público o privado? Antes de recetarse un aumento hay que demostrar que se lo merecen. Digo por respeto a quienes los eligieron, y me excluyo porque orgullosamente no voté por ninguno de los que apoyan esta barbaridad.

Avatar

Juan José Obando Peralta 12:32 17/5/2010

Es muy extraño e incomprensible que un columnista de la calidad de don Julio Rodriguez emita un criterio como éste. Nada tiene que ver el tema de los sindicatos con el aumento del salario de los diputados con los impuestos, como para utilizarlo de argumento.. nos habla de una especie de "compensación" inentendible. Si unos hacen un mal mayor no importa que otros hagan un mal menor. No explica porque considera que el aumento actual, en el momento en el que se lo dan es equitativo y razonable y parte de una premisa, que con respeto digo que es equivocada: los diputados ganan mal. Esto no es cierto. Ademas Don Julio, no le preocupa que en medio de una crisis económica cuando debe controlarse el gasto público como bien lo ha dicho este periódico se tomen medidas como éstas? No veo porque tiene que calificar de demagogos a los que piensen diferente a usted en esto. Se parece mucho al criterio de Ruben Hernandez que hizo el mismo calificativo (o descalificativo).

Avatar

Roberto Vargas 11:01 17/5/2010

Si bien puede existir una similitud en el nivel de responsabilidades de los diputados con respecto a otros altos puestos de otros poderes del Estado, para que la equiparación sea congruente, debe también exigir cierto grado de preparación académica para los puestos de legislador, así como los atestados suficientes en términos de experiencia y carrera profesional. Además, deben ser evaluados con base en resultados. Si quieren ser bien remunerados, deben tener el perfil suficiente para llevar a cabo su responsabilidad y además cumplir con resultados, tal y como se exige a los altos puestos de la empresa privada.

Avatar

Marco Varela Sancho 10:53 17/5/2010

Me pregunto por qué aceptaron ser diputados(as) si el salario es tan bajo como dicen. ¡Vaya padres ( y madres) de la Patria !

Opine sobre este artículo

¿Es usted miembro? Ingrese al sistema

O regístrese utilizando Facebook


No logueado ..

Solo necesita su usuario y contraseña de Facebook.

Correo electrónico:

Contraseña:

 

Olvidó la contraseña ?

Presione aquí para registrarse gratis en nacion.com si aún no lo ha hecho. / Este sitio requiere Cookies