Madrid. El banano resultó ser el gran protagonista del Acuerdo de Asociación para los efectos de Costa Rica, principal exportador centroamericano de esa fruta hacia la UE. Fue el mayor reto en las rondas iniciales pues el arancel de entrada estaba en 178 euros por tonelada.
Después, la OMC ordenó una reducción progresiva hasta alcanzar 132 euros en el 2017. Ahora, las autoridades ticas quieren acercarlo a los 100 euros.
“Una negociación es para buscar mejores condiciones: en eso estamos”, dijo Anabel González, quien advirtió que también pretenden evitar una salvaguardia (condicionamiento) pretendida por la UE para poder elevar el arancel cuando las importaciones superen un volumen determinado.
En paralelo, Costa Rica sigue opuesta a aceptar grandes cuotas europeas de quesos y leche en polvo y a avalar el capítulo completo de de denominaciones geográficas de productos, y decidida a lograr una cuota mayor de tejidos.
‘Debut’ del Canciller. Los foros en esta ciudad durante la cumbre de presidentes resultaron ser el “debut” ideal para que el canciller René Castro ejerza su “diplomacia verde”. Esa fue la intención manifiesta de la presidenta Laura Chinchilla al escoger al exministro de Ambiente como el jefe de la diplomacia.
Castro no perdió el tiempo. Las reuniones de ayer con sus colegas de otros países las aprovechó para ir al grano: dinero para evitar el calentamiento global.
El Canciller dijo que pretende lograr que la Unión Europea se comprometa a abrir canales de cooperación económica dedicados a inversiones en energías limpias y parques nacionales.
Castro aseguró que se procura propiciar el financiamiento para instalar fuentes de energía limpia en pequeña escala.