Furgones asaltados, choferes que son víctimas de golpes y secuestros por breves períodos, y pandilleros que cobran ‘peajes’ o ‘derechos de paso’.
Este es el panorama que enfrentan en Centroamérica diferentes compañías costarricenses, muchas de las cuales invierten hasta $14.000 al año por un camión que viaja una vez a la semana en proteger a su personal, a la mercadería que exportan o importan y a las unidades.
Este monto se deduce de la información que las empresas de transportes H&H Transamérica y IRR Logistics ofrecieron a La Nación. Son costos fijos que destinan al año por el cuidado de un camión que viaja una vez a la semana por el Istmo.
Esos costos son necesarios especialmente en aquellos países con altos índices criminales como Guatemala, El Salvador y Honduras.
Centroamérica representa, en su conjunto, el segundo socio comercial de Costa Rica después de Estados Unidos.
En el país hay cerca de 50 empresas de transporte que ofrecen sus servicios a toda la región, detalló Óscar Sánchez, presidente de la Cámara Nacional de Transportistas de Carga.
El ejecutivo lamentó los “enormes gastos” en los que el sector incurre para “proteger la vida del conductor y la mercadería” .
Gastos. Las erogaciones incluyen entre $400 y $500 por la compra una única vez de un sistema de posicionamiento global (más conocido como GPS) para un solo camión.
También deben destinar entre $30 y $100 para el monitoreo mensual de cada vehículo y entre $250 y $300 por el pago de una patrulla de reguardo en cada viaje.
Algunas empresas optan por contratar un custodio, que les cuesta entre $80 y $100 por cada recorrido. Otras pagan por ambos servicios (patrulla y custodio).
Los montos se disparan cuando se trata de más unidades y más frecuencia de viajes.
Estas cifras no toman en cuenta la póliza de riesgos para el conductor ni la pérdida de la mercadería, que generalmente está asegurada.
Prácticamente la totalidad de estos costos la asume el exportador o el importador. El transportista financia algunos, como el valor del GPS y el del monitoreo del camión.
Sin embargo, al final de cuentas esos gastos se trasladan a los consumidores, de acuerdo con Gastón Monge, de Grupo M, empresa que tiene operaciones en la región y que ha sentido los embates de la inseguridad en el Istmo.
Dos Pinos es otra de las firmas nacionales afectadas.
La empresa –que también exporta a la región y tiene una planta en Guatemala– ha tenido que desembolsar hasta $30.000 en el pago del blindaje del carro de su más alto ejecutivo en ese país.
Esto sin contar con los $80 mensuales que le pagan a los pandilleros (más conocidos como mareros) por concepto de ‘derecho de paso’.
Este ‘impuesto’ le permite a la empresa llevar sus productos hasta un barrio capitalino, con la garantía de que los pandilleros no lo asaltarán o secuestrarán al conductor de la unidad.
Así lo reconoció, vía telefónica, un alto funcionario de Dos Pinos en aquella nación, quien prefirió no revelar su nombre por razones de seguridad.
Esta situación de inseguridad en ese país fue confirmada aquí por Jorge Pattoni, gerente general de Dos Pinos. “Es evidente que la seguridad es un problema gravísimo en toda Centroamérica. Las empresas invertimos cifras astronómicas”, contó Pattoni.
Entre la mercadería que suele ser más “apetecida” por los delincuentes en toda la región figuran los electrodomésticos, especialmente cuando se trata de teléfonos celulares, reproductores de video, televisores y equipos de sonido.
También están en la mira productos enlatados, cárnicos, lácteos y de panificación así como galletas y atún, apuntó Mario Montero, director ejecutivo de la Cámara de la Industria Alimentaria (Cacia).
Montero instó a las autoridades de seguridad de cada país para que presten más atención al tema, pues al final de la cadena productiva se perjudica al consumidor, quien paga por bienes más caros.
“El tema es muy preocupante. Nuestros asociados nos han reportado pérdidas importantes y de ahí la necesidad de que el tema sea visto de manera inmediata por las autoridades del ramo”, precisó.
Datos de la Promotora de Comercio Exterior indican que, en el 2009, el 24% de las exportaciones del país se hicieron por vía terrestre. Un 1% fue aéreo y el restante 76% marítimo.