Si en algún momento se pensó que solo las mujeres delgadas son fuente de inspiración en la moda, la actual portada de la versión francesa de la revista Elle lo desmiente.
La reconocida publicación dedica no solo la tapa sino 20 páginas internas a Tara Lynn, modelo de talla grande que de manera evidente se sale de los cánones de belleza que suelen imponer la industria.
Lynn, de 27 años y con solo dos trabajando como modelo, declaró en el reportaje con Elle que perdió 30 kilos con dieta y maquillaje para adecuarse a los estándares de la industria, lo que la convirtió, en sus palabras, en una persona totalmente infeliz, así que decidió volver a su peso natural.
Con esta iniciativa por realzar los cuerpos curvilíneos, Elle se suma a los esfuerzos ejecutados por la revista alemana Brigitte , que optó por usar a mujeres de talle normales para sus producciones, al de Glamour , que publicó imágenes de Lizzy Miller mostrando sus 80 kilos de anatomía y la de V Magazine, que editó un número sobre moda para mujeres de talla grande.
“Como editora de esta revista, me he sentido contenta con varias fotografías, pero estoy particularmente orgullosa de la imagen que verán en la edición de noviembre (en el 2009). No solo lo digo por el trabajo que representó, sino por la importancia de la imagen en sí”, escribió Cindi Leive, editora en jefe de Glamour en su blog.
Aunque el panorama parezca alentador para quienes poseen unos kilos de más, hay que mencionar que aún persiste una fuerte posición –principalmente entre diseñadores y otras importantes publicaciones– de no abandonar la delgadez como sinónimo de belleza y sofisticación.
Críticas. “La moda se trata de sueños e ilusiones y las mujeres con curvas no pueden representar estos ideales”, exclamó Karl Lagerfeld, diseñador de la casa Chanel, a la agencia Reuters, a finales del año anterior.
Lagerfeld ya había sembrado la polémica con las tallas cuando hizo una colección de ropa para la firma H&M y se negó a hacer prendas de tallas mayores, asegurando que él no diseñaba para mujeres con evidente sobrepeso.
“Las mujeres con curvas deben estar fuera de las pasarelas, ya que nadie quiere ver una mujer curvilínea”, agregó, a raíz de la decisión de la revista Brigitte de publicar portadas con mujeres sin retocar y con tallas normales.
Para contarrestar el ataque de Lagerfeld, el editor de esa misma revista, Andreas Lebert afirmó que: “Estamos agotados de usar tanto photoshop y tanto retoque. Lo cierto es que es muy perverso manipular así las mentes de muchas mujeres, sobre todo adolescentes a las que hacen mucho daño personas como Lagerfeld”.
Y la controversia sigue. Según publicó el diario New York Daily News, en marzo, la revista Vogue se negó a poner a la joven actriz Gabourey Sidibe, protagonista de la película Preciosa, en su portada mientras ella siga manteniendo su peso actual.
“Todos los vestidos que aparecen (en la revista) son únicos y de una sola talla. Sería imposible que se los pusiera una joven normal, y mucho menos Gabourey”, destacó el diario. No obstante, la editora de la versión estadounidense de Vogue, Anna Wintour, no realizó declaraciones.
Por su parte, la publicación Vanity Fair ignoró a Gabourey en el número en que ponía en su portada a las nuevas jóvenes promesas del cine, entre las que sí destacó a Kristen Stewart ( del filme Crepúsculo) y Mia Wasikowska (Alicia en el país de las maravillas), dos ejemplos de extrema delgadez.
Pero Gabourey, lejos de deprimirse, está convencida de que no tiene por qué cambiar su aspecto solo porque otros lo digan, y afirmó sentirse muy bien consigo misma.
“Estoy agradecida por lo que soy, me siento preciosa y me da pena aquella gente que es guapa y no se siente como yo”, dijo a The Hollywood Reporter, luego de la entrega de los premios Óscar, en la que estuvo nominada a mejor actriz.
“Todo el mundo es responsable de la imposición de un canon tan delgado”, aseguró Stephen Gan, editor de la revista V Magazine a El País, en un reportaje publicado el 16 de febrero sobre este tema.
“Fotógrafos, editores, diseñadores, estilistas(...). Ahora nuestros ojos están acostumbrados a mujeres muy flacas, pero en los años 80 y 90 eran mucho más grandes. La moda es cuestión de silueta”, agregó.
No cabe duda que en el mundo del espectáculo y la moda, la dictadura de la imagen seguirá siendo muy cruel, pese a estos primeros intentos por ampliar el concepto de lo que se considera bello.