Ropa de época, castillos, armas y guerras sangrientas... Recrear el ambiente medieval que rodea la historia de Robin Hood, fue uno de los principales retos que enfrentó la nueva producción de Ridley Scott.
Por ejemplo, la escena final, en la que se enfrentan franceses e ingleses, se filmó en una extensa playa en Gales. Allí se reunieron más de 1500 personas entre actores, extras y equipo técnico. Para filmar cada detalle del enfrentamiento, se utilizaron entre cinco y 12 cámaras que grabaron simultáneamente.
“Usando cámaras múltiples, Ridley Scott evitó conscientemente agotar a sus actores, algo crucial en un filme en que se enfrentaron a enormes retos físicos”, detallan las notas de producción de la película.
De cero. Otro de los principales retos fue la construcción de la aldea de Nottingham, ya que fue hecha en su totalidad por la producción.
“Construimos todo el pueblo, con más de 50 edificios. Las casas se construyeron alrededor de una plaza central con un silo, una taberna, un granero y una iglesia”, dijo el diseñador del filme, Arthur Max.
Algunas otras edificaciones fueron construidas en estudio, tal como la famosa Torre de Londres, que existió a finales del siglo XII y principios del siglo XIII.
Además, la producción explicó que, para la diseñar la vestimenta, se necesitaron “millones de yardas de telas italianas, desde pieles, lino y sedas”.
Cada detalle de los vestuarios fue meticulosamente estudiado para conservar la autenticidad histórica y para que los diseños pudieran soportar el trajín de las fuertes escenas.