Ciudadanos de segunda clase

Los derechos humanos no deben pasar por un filtro religioso

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Cristian Solera Publicista 12:00 a.m. 11/05/2010

Mi nombre es Cristian Solera, soy costarricense, y ciudadano de segunda clase. Durante años tuve derechos y deberes como todos. Fui el mejor estudiante, trabajador, jefe, y vecino que pude. Cumplí las leyes, fui respetuoso del sistema, y mis deberes como ciudadano los llevé a cabo lo mejor posible. Pagué impuestos, la seguridad social y las deudas.

Sin embargo, nada de esto valió a la hora de tratar de ejercer ciertos derechos, porque en el país, supuesto ejemplo de derechos humanos en el mundo, mis derechos no son completos como los de cualquier otro ciudadano.

Mi delito: ser homosexual. Sí, porque en nuestro país ser gay parece ser un mayor delito que matar conduciendo borracho, golpear a la mujer, ser drogadicto, o demás fechorías; porque estas personas, aún siendo delincuentes y estando presos, tienen derechos fundamentales que a los gais se nos niegan.

Injusticia. El día que me enamoré y quise ejercer mi derecho a formar una pareja estable con los mismos derechos de las demás para mí no era posible. Si yo quería vivir con esta persona lo debía hacer como dos amigos quienes deciden vivir juntos, porque legalmente no constituíamos nada que valiera ante la ley.

Si alguno moría, el otro no heredaría nada, no tendría una pensión por viudez, ni siquiera tendría derecho a un día de luto en el trabajo. No podría asegurar al otro, aun cuando hubiera cotizado toda su vida; si quisiéramos pedir un préstamo con las ventajas de una pareja no lo podríamos hacer. Y en nuestro caso, dado que mi pareja es extranjera, él nunca viviría legalmente en el país “ejemplo de igualdad y libertad de Latinoamérica”. Mi solución: convertirme en inmigrante.

Gracias a Dios –sí, porque yo creo en Dios también– mi pareja es español, y en su tierra todos los ciudadanos son de primera clase. Emigré a España y aquí nuestra unión fue tan igual ante la ley como cualquier otra. Aquí puedo vivir como residente, tener un trabajo legal, y podemos asegurarnos uno al otro, compartir nuestros bienes, presentar la declaración de impuestos juntos, etc.

Me siento feliz de gozar de todos esos derechos en España, pero triste de que en Costa Rica me viera obligado a dejar todo para llegar a ser un ciudadano de primera en otro país. Dejé a mi familia, mis amigos, mi trabajo, y lo peor es que ni siquiera puedo volver con mi pareja, pues allá nuestra unión no va a ser reconocida. ¿Justicia? ¿Igualdad?

Decepción. Y me decepciona aún más ver cómo las cosas no parecen cambiar a corto plazo. Pensé que una mujer en el poder sería más comprensiva y justa, tal vez pensando como una madre quien un día debe decidir si un hijo merece ser rechazado o amado, si es un ciudadano de primera o segunda. Pero según se ve, no será así.

En Costa Rica se sigue debatiendo el tema como si fuera algo religioso, pero los derechos civiles y humanos no deben pasar por ese filtro. Dios se encargará de juzgar nuestras almas cuando llegue el momento, pero el Gobierno debe dar a los ciudadanos los mismos derechos, tal como nos obliga a cumplir los mismos deberes.

Ser homosexual no es un delito, no es un capricho, ni siquiera una elección. Si el temor de la gente es que la sociedad se destruya, yo me pregunto, ¿será que todos los hombres y mujeres son gais y están esperando la ley para “salir en estampida del armario”? ¿Se han destruido las sociedades donde las uniones gais son legales?

Yo vivo en España hace meses y esta sociedad es tan normal como cualquier otra, con cosas buenas y malas que no tienen nada que ver con haber reconocido este tipo de uniones. De hecho, estadísticamente estas representan apenas menos del dos por ciento de los matrimonios totales anuales. Entonces, ¿por qué negar el derecho a una minoría de ser ciudadanos de primera como los demás, ¿son esos los valores cristianos que tanto se pregonan?

Hechos, no palabras. Costa Rica se llena la boca ante el mundo exhibiendo su tradición democrática, y ya es hora de demostrar hechos más que palabras. En Latinoamérica países como México y Argentina ya están dando los pasos necesarios para legalizar las uniones de personas del mismo sexo, y nuestro país no puede quedarse con una mentalidad retrógrada en un tema tan importante como los derechos civiles.

La historia ya ha demostrado errores como la discriminación a las mujeres o la xenofobia, tanto de los gobiernos como de las religiones. Es la hora para Costa Rica de demostrar que la igualdad y libertad son los verdaderos valores que queremos heredar a las futuras sociedades.

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José Mora Hernández 12:47 12/5/2010

Excelente nota la de Cristian, yo soy gay y tengo 6 años con mi pareja, tenemos todo el apoyo necesario de nuestras familias y amigos quienes creen que merecemos los mismos derechos que cualquier unión de pareja, se nos ha privado de muchas cosas por el simple hecho de ser gays como por ejemplo: mi pareja estuvo muy enfermo en el hospital y no me dejaban estar con el por no ser familiar, para mí fue triste ver que muchos de los que allí estaban tenían la compañía de una madre, de un hermano, del padre , de su esposa o esposo y mi pareja solo, sin nadie que lo acompañara cuándo yo podía estar con él, digo son 6 años de vivir una relación de pareja con él y me salen con esa injusticia, tuve que quedarme fuera del hospital porque el guarda no me dejaba pasar, hasta recuerdo las palabras del señor-“ No eres familia del muchacho te quedas afuera” Siento que esto no es justo para nadie, no tengo ni el derecho de llamarlo mi amor cuando estamos en el supermercado porque la gente se queda viendo como si fuéramos alienígenas y nunca falta un comentario soez, el hecho de que Costa Rica apruebe las Uniones Gay, que NO es lo mismo a Matrimonio por aquello de las malas interpretaciones, es un paso para cambiar el pensamiento de la sociedad con respeto a los homosexuales , sueño con el día en que pueda salir a la calle con mi pareja y poderle decir a la gente que él es mi esposo y no lo que muchas veces hay que decir, que solo es un amigo. Gracias Cristian por esta opinión y gracias a este medio por haberla publicado en sus páginas.

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Alberto Cedrón Navarro 22:59 11/5/2010

¿Dónde está la Costa Rica vanguardista que se puso a la delantera de la región con su legislación laboral, con la tercera cuidad iluminada del mundo, con un sistema de salud pública tan sólido, la que eliminó su ejército y privilegió la educación? Más de 50 años han pasado desde aquellas conquistas con las que nos pusimos al frente de la región y entre los primeros lugares de Latinoamérica. Poco ha quedado de aquellos tiempos y el conformismo nos inunda ahora. Siempre podemos estar mejor, siempre podemos sobresalir por encima de todos, es sólo cuestión de encontrar esa fuerza de cambio dentro de cada uno y avivar la llama del progreso en nuestra sociedad, las y los ticos y ticas tenemos nuestro historial de ser trabajadores y sobresalientes, volvamos a la vanguardia en materia de derechos humanos, de protección al ambiente y de innovación científica ¡vamos Costa Rica! Pero recordemos que no podemos avanzar si imponemos las subjetividades y privilegiamos las antiguas creencias por sobre la ciencia. No todos creemos y pensamos igual y para esto solamente existe una verdad; no una infinidad de interpretaciones a un libro escrito hace miles de años en un contexto sociocultural histórico determinado. La historia de Cristian coincide con la de muchos costarricenses que tuvieron que dejar su amada Tiquicia por querer ir más rápido de lo que el país iba. Nosotros seguidos trabajando por despertar a este país, por hacer que las conciencias entren en razón y podamos caminar todos hacia un futuro mejor, con la razón como guía. Gracias Cristian por recordarnos que otras sociedades han hecho lo que parece imposible (como lo fue el voto femenino en su momento y hoy, para nuestro orgullo, tenemos una señora presidenta), tomemos el mejor ejemplo y recuperemos la delantera.

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Luis Paulino Vargas Solís 20:18 11/5/2010

El señor Neson Carazo Mesén confunde la gimnasia con la magnesia ¿Qué tiene que ver el que un juez libere a un presunto delicuente -y de seguro que la enorme mayoría de las veces los jueces tiene poderosas razones para hacerlo- con la denuncia que Cristián realiza sobre la discriminación que sufrimos las personas homosexuales? Esto último es un dato de la realidad fácilmente demostrable. Como es demostrable que quienes no somos heterosexuales somos efectivamente ciudadanos de segunda, con las mismas obligaciones pero muchos menos derechos que las personas heterosexuales. Ilustrémoslo con lo del delincuente que tanto le interesa al señor de marras: si en efecto fuese encarcelado, y de ser heterosexual, podrá recibir a su esposa o novia en visita conyugal. Si fuera gay no se le permitirá recibir a su compañero. Así de simple y de cruel. Gracias a Cristian por su exclente comentario; es a la vez sensible y enfático; emotivo y racional. Cualquier persona con un poquito de buena voluntad y dos gramos de neuronas podrá captar la justicia y rectitud de su planteamiento. Yo, que también soy un ciudadano de segunda, digo que, cuanto menos, ha de respetársenos el derecho (¿o acaso ni eso?) de poder decir que somos ciudadanos de segunda en un país al que amamos y por el cual luchamos y trabajamos, como luchamos -como lucho yo- por construir una vida a la par del compañero al que amo, enfrentando todas las limitaciones y la hostilidad e incomprensión de esta sociedad costarricense. Y que no se nos diga por ello malagradecidos, si tan solo hablamos y denunciamos una realidad que es vivencia cotidiana, dolorosa y lacerante, en la piel y la sangre de cada uno y cada una de nosostros. Quien niega esa realidad se hace, en cambio, cómplice y partícipe de la injusticia, de la violencia y el maltrato.

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18:15 11/5/2010

La razon de la aceptacion de los grupos homosexuales en ciertos paises del primer mundo es por la fuerza e influencia politica que estos grupos han alcanzado. Si ponemos atencion estas leyes de la legalizcion de los matrimonios homosexuales se han dado en paises con democracias parlamentarias y no muy poco en paises con democracias ejecutivas o republicanas. Eso se debe a que estos grupos de homosexuales en estos paises se han organizado y siendo ellos un 2 a 4 por ciento de la poblacion pueden hacer la diferencia al momento de obtener votos para formar un gobierno de mayoria o un gobierno de cualicion como lo que esta pasando en Inglaterra en este momento. Espana es una democracia parlamentaria y no una democracia ejecutiva como la de Costa Rica. No es tal cosa de ciudadanos de primera o segunda clase todo es que al movimiento homosexual costarricense no le ha llegado el momentum politco para ser legalizado.

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16:20 11/5/2010

Y hasta de tercera y cuarta. Nuestra sociedad está llena de todo tipo de inequidades y prácticas excluyentes. Negar que en Costa Rica no se discrimina por género, etnicidad, nacionalidad, etc..es tapar el sol con un dedo. En este país hay todo tipo de prácticas para castigar a aquellos que no cumplen con las demandas sociales tácitas. Me vienen a la mente la descalificación, la burla, la discriminación laboral e inclusive la violencia física intra y extrafamiliar. ¿Cuántos hijos no han sido golpeados o expulsados de sus hogares por diversas razones p ej: orientación sexual, embarazo o inclusive preferencia profesional. ¿Cuántos adolescentes y niños no se burlan de aquellos que consideran diferentes, porque en sus hogares aprendieron que eso era "bueno" y "gracioso"? ¿Cuántos clubes privados, VIPs, Matones en Bares y Residenciales con aguja no existen en nuestro país?. Don Nelson: Nuestro país dista mucho de ser la sociedad igualitaria que muchos creen.

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