Unas 14.000 personas gozaron en La Guácima

Megadeth dio una fina sinfonía de metal

En una hora y 50 minutos, Megadeth hizo de La Guácima un paraje por donde corrió altivo y digno el metal. Haciendo especial énfasis en Rust in Peace, la banda fue generosa. Igual sorprendió con clásicos como con sus temas nuevos. Todo eso nadie lo olvidará, en una noche donde el rock vibró intenso

Calificación:          

Ana María Parra A. aparra@nacion.com 12:00 a.m. 10/05/2010

No hay espera que sea demasiada larga ni agotadora cuando la dicha es enormemente buena. Y fe de ello pueden dar las casi 14.000 personas que se calcula, oficialmente, ayer tuvieron paciencia de santo, y condición física de atleta, para resistir 27 años de espera; algunos 18 días de fila y otros (los que llegaron a formarse desde la madrugada de este domingo) más de 12 horas de pie para ver, finalmente, a la poderosa Megadeth en casa: en suelo tico.

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Megadeth - Dialectic Chaos

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Megadeth - Dialectic Chaos

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El hervidero de gente se había apostado en los alrededores del Autódromo La Guácima. Largas filas de metros y metros continuaban vivas aún a las 5:30 p. m., muy a pesar de que a las 3 p. m., como habían anunciado Interamericana de Producciones y Tropix II, se habían abierto las puertas de acceso a la zona del concierto.

La conclusión era clara: la venta de entradas había aumentado entre el sábado y ayer mismo y, entonces, La Guácima era un delicioso campo vestido de negro, donde adultos, adolescentes y hasta niños lucían con orgullo sus camisetas de Megadeth, Slayer, AC/DC, Killers, Iron Maiden y otros grandes nombres de dignos representantes del thrash, el power y otros hermanos en el heavy metal.

A las 5:30 p. m. el gentío bien posicionado en el área baja del autódromo ya gritaba: “¡Megadeth, Megadeth, Megadeth!” y las graderías se le sumaban con gritos.

Todo marchaba en calma, hasta que una mujer de la producción por parte Tropix II, según ella en un lenguaje muy “coloquial”, pidió a la gente que dejara de subirse a la barricada principal.

Pedir orden no era el problema, el punto era cómo pedirlo. La amenaza de que “no habría show” si la gente no obedecía y el uso de palabras como “vean maes”, “así está la vara”, lejos de calmar al gentío le sacó sus buenos insultos.

Tiempo del grande. En ese momento, era solo cuestión de horas. Así que, cuando el escenario montado en el Autódromo La Guácima quedó a oscuras, a las 7:48 p. m., tanto aguante llegaba a buen puerto: ¡Sí, al fin! El grito ensordecedor que envolvió a La Guácima lo decía todo: Costa Rica se desgarraba por Megadeth y, como bienvenida, le ofrecía una marea de brazos alzados, miles de gargantas sonando a los pies de Dave Mustaine y compañía, porque el día en que Megadeth y sus fans ticos se hicieran uno mismo había llegado.

Con ‘Endgame’. Todos cuan largos son los Megadeth (solo Mustaine mide 1.83) aparecieron uno a uno en el escenario. Una vez los cuatro grandes ahí completos, no hubo tiempo ni para respirar profundo, apenas se pudo emitir un suspiro y Megadeth soltó un par de temas de reciente factura. Del álbum Endgame entraron con Dialectic Chaos como tema de apertura y el This Day We Fight como segundo bocado.

De inmediato Megadeth miró cómodamente a su pasado, a su buen pasado, cuando tocó In My Darkest Hour que en su momento fue sencillo del tercer disco de la banda, So Far, So Good... So What!, lanzado hace ya 22 años.

Pero, para efectos del público, no parecía que aquel álbum hubiese salido en 1988; el gentío de La Guácima lo cantaba y gozaba como si este hubiese sonado ayer.

Y, fue al finalizar ese tema, que la banda desapareció un instante y reapareció con algo que hizo a La Guácima dar un merecido grito: Mustaine con la bandera de Costa Rica extendida. Y más atrás había más, porque el baterista Shawn Drover llevaba puesta la camiseta de la selección tica de futbol y los padres de la esposa del guitarrista Chris Broderick estaban en el concierto, pues viven en Guanacaste.

Con toda la fluidez del caso, Megadeth fue dándose un paseo por sus tiempos de glorias, porque se estacionó en aquel disco que lanzó en 1990 y que ha sido uno de los álbumes más vendidos del thrash metal: Rust in Peace.

De aquel disco apareció Holy Wars...The Punishment Due, que fue recibida con un grito capaz de tumbar un muro e hizo que la gente saltara y levantara sus manos como si se pudiera darle uno. solo un pellizco al cielo.

El paseo por el Rust in Peace continuó dando delicatesen, porque de este se desgranaron tal cual aparecen en el álbum Hangar 18, Take No Prisoners. Five Magics y la muy acelerada Poison Was The Cure, donde Shawn Drover demostró que es un hombre con mucha velocidad en manos y piernas.

Los cuatros feroces del thrash le dieron a Lucretia y Tornado of Souls (que por vertiginosa le hace honor a su nombre).

Y fue en el Tornado donde se dio un suspenso. Un fan subió al escenario y se le arrojó a los pies a Mustaine, haciéndole ademanes de alabanza. Terminó el tema y Mustaine lanzó su guitarra y la banda abandonó el escenario.

Al parecer tal acto descompensó al guitarrista y cantante fundador de Megadeth. Pasaron casi cinco minutos de incertidumbre, en los que el público coreaba el nombre de la banda y de Mustaine. Finalmente, apareció el bajista David Ellefson para hacer Dawn Patrol y todo siguió en orden con Rust In Peace... Polaris.

El álbum estaba completito, todito tocado en vivo y en directo. Y de feria, también coreado y absolutamente aplaudido.

Delicioso final. Entre lucidos solos de Mustaine y bien atinados contrapuntos del bajista David Ellefson, Megadeth iba dando un concierto veloz y puntual, donde no perdía tiempo en tonterías ni en habladas nada necesarias.

A tan buena velocidad fue llegando el tema número 13 de los 19 que se esperaban.

Headcrusher sacó olas de palmas que llevaban el ritmo, siguieron The Right to Go Insane, A Tout Le Monde y la muy conocida Symphony of Destruction.

La banda se despedía a las 9: 17 p. m. Por supuesto, la banda regresó al escenario y lo último que les escuchó Costa Rica tocar fueron Trust, Peace Sells y un fragmento de Holy Wars. Si por la emoción se saca el día, ni Tiquicia ni Megadeth olvidarán el 9 de mayo del 2010.

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comentarios

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Allan Zúñiga Herrera 16:42 11/5/2010

Megadeth estuvo genial, la banda hizo lo suyo al mismo nivel que siempre realiza sus espectáculos, Lastima el sonido, con decir que sight of emptiness tuvo un sonido superior a la banda principal aparte la Guácima era como no mundo no había cerca ningun tipo de servicio, espero que si se cumple lo que dijeron con ACDC y Judas que no se de donde lo sacaron pero lo dijeron no lo vuelvan hacer con esa misma calidad de sonido.

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Gabriel Corrales Jiménez 14:23 11/5/2010

Empiezo mi comentario expresando mi opinión de que al señor Stockwell no le debemos ningún agradecimiento como si trajera a estos grupos por puro amor, o como si no estuviera obteniendo ganancias con nuestro dinero, ¿o es que está regalandolo, o es más, donándolo a la caridad? No, es su negocio y si ahora están invirtiendo en estos géneros es porque nosotros, el público, hemos respondido bien. Lo segundo es que en esta ocasión, quien le deba a quien es la productora al público. Cada uno de nosotros pagamos por ver y escuchar un espectáculo de calidad, cosa que no se dio, ya que por las condiciones de la Guácima, muchos espectadores lo que escuchamos no fue ninguna "fina sinfonía", sino un absoluto desorden de sonidos y ni siquiera a un volumen decente (definitivamente se escuchó mejor, desde mi localidad, el grupo nacional). Los criterios para escoger los sitios en que se hacen conciertos así, no deberían ser solamente monetarios, deberían tomar en cuenta que el público quede satisfecho con lo mínimo por lo que se está pagando, que es escuchar el concierto, ¿o es que hasta ahora se dieron cuenta que en la Guácima el sonido es pésimo? Desgraciadamente muchos nos dimos cuenta de esto estando ahí. Me arruinaron Megadeth, que decepción...

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Teddy chan 10:27 11/5/2010

Hace dos años estamos viviendo situaciones increíbles, muchos hemos esperado 25 años por ver los mejores grupos del mundo Iron Maiden, Metallica, Megadeth. En el Saprissa Maiden brindo un expectaculo sin precedentes, Metalica un sonido y una energía excepcional, la verdad que es primera y ultima vez que voy a un concierto en la Guacima, un sonido malisimo, horas haciendo fila en una linea de tren, la salida un caos, un mala organizacion, la verdad que grupos como estos no merecen ni ellos ni al público, un lugar tan feo e incomodo. La verdad que espero que venga nuevamente la doncella de hierro, pero por favor a la Guacima nunca más.

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Kenneth Mena Mata 23:11 10/5/2010

Respecto a Megadeth, nada fuera de lo común, salió, tocó, dijo adiós y punto. Escasas interacciones con el público, sin embargo, no era para menos pues ya se sabe que Mustaine es así. En cuanto al lugar no hagan más conciertos ahí, es sumamente incómodo, largo y el calor es infernal. Para el señor Stockwell, es mejor que hable cuando tenga firmados los contratos con esos grupos, antes mejor no crear falsas expectativas. Finalmente sigo con el criterio que Iron Maiden ha dado los 2 mejores conciertos, pues aparte de lo musical, ha sido el único grupo que ha creado alta euforia, puesto una escenografía majestuosa, cada canción tuvo algo diferente y el contacto con el público durante el evento fue excepcional.

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Dennis Alvarez Padilla 20:10 10/5/2010

Para empezar mi comentario, les digo al señor Stockwell que le estoy eternamente agradecido por traer Grupos que solo por televisión o en Discos de DVD se logran ver aquí en Tiquicia. Le cuento que soy uno más que le digo a Stockwell que en La Guácima quién sabe si volvería a ir, el autobús nos dejo como a 1km de la entrada principal del autódromo, las filas todas revueltas, al finalizar el "CHIVO", salimos a buscar el autobus donde nos bajamos de ida y nos dijeron que la parada la habían cambiado y teníamos que caminar de vuelta hasta el autódromo y de ahí caminar por una calle como de unos 400 metros a oscuras, en donde habían 2 autobuses repletos de gente en medio de la nada y a oscuras. Los autobuses nos dejaron botas junto a unas 70 personas más y en una insertidumbre de que si ya no habían más buses o que? A los 10 minustos llegó un autobus que gracias a dios nos dejo en San José. Creo que si el Concierto de Aerosmith lo hacen el la Guácima voy a ser junto a varios amigos mios grandes ausentes. Dennis Alvarez Hatillo Centro San José

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