EDITORIAL

Un promisorio camino

El traspaso de poderes fue un ejemplo de continuidad y cambio en democracia

Los compromisos asumidos por la Presidenta dibujan un estimulante horizonte

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12:00 a.m. 09/05/2010

Con el apropiado marco de una luminosa mañana, en la que el cielo sirvió de cúpula y las montañas de contorno, los costarricenses vivimos ayer un inspirador momento histórico. Fue una ocasión con razones de sobra para generar orgullo y alimentar esperanzas; un momento marcado por la continuidad de nuestra sólida democracia, pero también por el cambio que la renueva sin tregua y le permite avanzar.

Continuidad, porque la llegada de Laura Chinchilla Miranda a la Presidencia de la República reafirma y extiende una línea histórica que, en su profunda y extensa condición democrática, se enlaza firmemente con nuestra identidad nacional. El de ayer fue el decimo- cuarto traspaso de poder que, de forma ininterrumpida, pacífica y producto de la voluntad popular, vive nuestro país desde la vigencia de la actual Constitución. Pero la sucesión pacífica del poder se proyecta mucho más atrás en nuestra historia. Por ello, como dijo la Presidenta en su discurso, somos “la democracia más antigua de América Latina”.

Cambio, porque Laura Chinchilla Miranda alteró el signo masculino de esa continuidad, al convertirse en la primera mujer que ocupa el más alto cargo de elección popular en nuestro país. Así, ha abierto una nueva etapa en nuestro desarrollo institucional, nuestra cultura política y nuestra democracia. Al hacerlo, la reafirma y amplía. Con su ascenso a la Presidencia, ha roto la última gran barrera para la participación plena de las mujeres en la vida pública. Aún hay mucho por andar en ese y otros caminos, para consolidar sus derechos, pero el último cerco, al fin, ha sido superado.

Chinchilla recibe un país que, gracias al aporte del hoy expresidente Óscar Arias, su equipo y los costarricenses en general, logró retomar el rumbo y mejorar en muchos aspectos. El agradecimiento que le expresó públicamente fue, por ello, justo y oportuno. Pero también recibe un país con grandes retos, expectativas y posibilidades. Afrontar los primeros, honrar las segundas y potenciar las terceras será la tarea principal de la nueva Presidenta.

En su discurso de toma de posesión, luego de un fervoroso despliegue de simbología patria y manifestaciones de nuestra cultura popular, y ostentando la banda presidencial sobre su vestido blanco, Laura Chinchilla prometió asumir sus responsabilidades “con humildad, honestidad y firmeza”, e insistió reiteradamente en la unidad dentro de la diversidad; en los acuerdos, a pesar de las discrepancias, y en la necesidad de decidir tras dialogar.

Como señal de lo anterior, no solo se manifestó optimista por la apertura, luego de las elecciones, de “espacios para conversar y desembocar en acuerdos concretos de bien común”; también destacó, como “signo de mejores días para Costa Rica”, la presencia en el acto de varios de sus contendores en las elecciones, y señaló que ha llegado el momento de “construir una política en la que el liderazgo no consista en dictar una clase o articular una arenga, sino en compartir coincidencias y articular acuerdos”.

Su mensaje, de 24 minutos, se caracterizó por una retórica sobria, pero llena de momentos emotivos e invocaciones a los símbolos de nuestra identidad, los valores de nuestra historia y el vigor de nuestra democracia, con un énfasis compartido en los derechos y deberes que esta implica. “Los derechos individuales disociados del cumplimiento de los deberes resquebrajan la sociedad”, dijo. Y desde esta premisa destacó, con gran equilibrio, diversos rasgos del quehacer democrático, que “es, en fin, creación sin tregua de oportunidades”.

Al referirse a las tareas por delante, su verbo preferido fue “trabajar”, con el cual encabezó seis párrafos, como señal de que, más que prometer logros, emprenderá el esfuerzo para intentar alcanzarlos. Entre sus objetivos destacó, en primer lugar, “una Costa Rica más segura y más tranquila”, y también insistió en la necesidad de mejorar la salud, la educación, la vivienda, las opciones de cuido para niños y adultos mayores. Fue enfática en su compromiso con la prosperidad, la competitividad y la generación de riqueza, pero en armonía con el ambiente; también, en la necesidad de premiar el éxito individual, pero sin olvidar las necesidades de los más vulnerables. Y omitió referirse a la situación fiscal, donde tendrá retos inmediatos.

En su visión de futuro, ya sugerida con una mención inicial a las iniciativas científico-tecnológicas del astronauta Franklin Chang, se comprometió a trabajar, también, por “una Costa Rica más innovadora, más inteligente, y más emprendedora”, impulsada entre otras actividades, por “la biotecnología, la agricultura orgánica, la industria audiovisual, las infocomunicaciones y la industria aeroespacial”.

Su mención de la política exterior fue breve, pero destacó las líneas centrales de paz, democracia y derechos humanos que la caracterizan como política de Estado, junto a “más fuerza” en “luchar por la sostenibilidad de nuestro planeta”. Además, reiteró la visión regional enunciada anteriormente, al comprometerse a compartir “sin prejuicio ni vanidades las luchas comunes” con “nuestras hermanas repúblicas centroamericanas”.

Actitud de humildad. Arraigo en la historia y las tradiciones. Apego a la democracia en sus múltiples dimensiones. Liderazgo firme, pero permeable. Respeto a la ética y los valores. Énfasis en el binomio derecho-deberes. Llamado al trabajo conjunto. Compromiso con los más débiles. Apertura a un porvenir abierto a lo nuevo. Estos fueron, en síntesis, los rasgos de un mensaje que refleja con claridad su estilo político y la modalidad de gobierno que se propone desarrollar.

De los objetivos a las realizaciones siempre hay distancia, y el camino, a menudo, está plagado de obstáculos y desvío. Pero la conjunción de elementos que se dieron en la ceremonia de traspaso, una real fiesta, civismo, heterogénea convivencia y comunión de objetivos esenciales, abre un promisorio horizonte para su Gobierno y el país. Deseamos lo mejor a la Presidenta y su equipo en el esfuerzo por avanzar desde los principios enunciados ayer.

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Janina Fernández-Pacheco 10:19 9/5/2010

La ética como hilo central y conductor de cada acto , porque sin ética solo el cinismo triunfa . Claridad sobre que existen derechos, pero también obligaciones . Arraigo en nuestra mejor forma de ser . Y para los que hemos vivido en otras latitudes y apreciamos desde el alma nuestra historia : un día maravilloso para renovar los votos con nuestra democracia , que no es fruto del azar , sino del esfuerzo y las luchas de la mayoría de nuestra gente. Los felicito por el Editorial que reverdece la fe en nuestro destino como país.

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