Problemas. El actor escocés Sean Connery y su esposa, Micheline han sido citados a declarar como imputados en la nueva causa que investiga el lavado de dinero, en el sector inmobiliario. Ambos tendrán que declarar en los próximos días en un juzgado de Marbella (España) junto a cinco abogados, también implicados.
El caso forma parte de una causa mayor, en la que se están examinando diferentes convenios urbanísticos firmados durante el mandato del partido de Jesús Gil, en la alcaldía de Marbella.
Las imputaciones contra Connery, su esposa y los abogados se suman a la de una veintena de personas que ya declararon por operaciones urbanísticas sospechosas.
La policía, registró el miércoles, dos de las sedes de la firma DB&T en la Costa del Sol y Madrid en busca de documentación relacionada con este caso.
El juzgado investiga la venta de la finca Casa Malibú, que había sido propiedad del actor escocés Sean Connery, de 79 años, y donde se levantó un complejo de apartamentos de lujo de primera línea de playa.
El actor, quien encarnó al famoso agente 007, compró la mencionada finca en los años 70 y los puso en venta, por $9 millones, 28 años después, a través de la conocida empresa inmobiliaria británica Knight Frank.
La casa tenía una residencia principal, tres estancias para invitados, piscina y jardines.
Ahora, la parcela donde Connery residió está ocupada por una urbanización de lujo habitada, pero ilegal porque se ha construido más de lo permitido.
El veterano actor ya había sido citado en marzo de 2009 por un tribunal, en aquel caso de Ginebra. En su momento, él debió explicar negocios de diamantes, importantes sumas de dinero y villas lujosas en la Riviera francesa.