Verticales, herrumbradas, imponentes y misteriosas, son las 18 columnas escultóricas que se levantan en medio de los vetustos muros de piedra de las Ruinas de la parroquia de Santiago Apóstol, en Cartago.
Con este conjunto de obras, el escultor Édgar Zúñiga rinde homenaje a la fortaleza y valentía del pueblo cartaginés que hace 100 años debió levantarse de entre los escombros, luego de que un furibundo terremoto destruyó la ciudad el 4 de mayo de 1910.
Paseo escultórico. Las 18 obras ocupan cada rincón del emblemático monumento cartaginés que recuerda a un templo que nunca pudo ser finalizado.
“Utilizo la columna como símbolo de fortaleza y de persistencia en el tiempo. También se pueden interpretar como un vínculo entre el cielo y la Tierra. Mis obras buscan despertar una reflexión sobre el tránsito entre el pasado y el futuro”, explicó el escultor.
Las columnas están fabricadas en acero corten, un tipo de material con una composición química especial que da pie a la oxidación de la pieza, pero sin que esta llegue a deteriorarse por la exposición a la intemperie y el paso del tiempo.
“La herrumbre no es un detalle casual; es parte de mi lenguaje artístico y está asociada a varios conceptos, como el apego a las raíces y el vínculo con el pasado”, dijo.
En las obras predominan las formas abstractas y elementos geométricos, muchas veces elaborados en otros materiales como maderas de desecho y piedra.
“Estas estructuras orgánicas rompen con la verticalidad de las columnas y llaman la atención sobre asuntos, como la armonía que debe existir entre el desarrollo tecnológico y la naturaleza”, declaró el artista, oriundo de Alajuela.
Zúñiga afirmó que cada una de sus obras ofrece múltiples interpretaciones. “Mis esculturas invitan a una reflexión crítica sobre las grandes tareas que el ser humano debe resolver para poder trascender como especie”, declaró.
En la obra La columna del saber, una pila de libros llama la atención sobre la importancia del conocimiento y la educación para resolver muchos de los problemas de la humanidad.
La escultura Desafiando la gravedad presenta un diseño en el que se puede observar un desplazamiento entre las dos grandes estructuras de metal.
“Llama la atención sobre los seres humanos que irrespetan el orden de la naturaleza en aras de alcanzar el desarrollo tecnológico, sin medir las consecuencias de esos excesos”, opinó el escultor.
En la cima de una de las columnas destacan varios cubos de mármol que parecen salir disparados tras una gran explosión. “El mármol de Carrara es una referencia al componente europeo que llevamos en la sangre y que se fusionó con nuestras raíces indígenas. La explosión representa esa necesidad de liberar la energía que llevamos dentro”.
La serie Tríadas la integran conjuntos escultóricos de tres columnas que encierran un mensaje sobre la necesidad de mantener un balance en todos los aspectos de la vida.
“La columna del centro representa un punto intermedio entre dos extremos opuestos. Es la situación ideal para que nuestras vidas no se conviertan en un caos”, destacó el artista.
La muestra se exhibe hasta el 4 de junio y puede visitarse de lunes a viernes, de 10 a. m. a 5 p. m.