En Vela

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Julio Rodríguez envela@nacion.co.cr 12:00 a.m. 05/05/2010

Las inauguraciones y sus comadres, las primeras piedras, se han trocado en noticia y comidilla política en estas semanas agónicas, cuando el poder se va eclipsando y escurriendo, minuto a minuto, en los parajes sosegados de Zapote, entre los dedos inquietos de su inquilino, y nadie ¡ay, dolor inmenso!, puede contener su curso.

Nunca zapote alguno fue mejor testigo del paso inmisericorde del tiempo, de la fugacidad de la vida y de la sentencia salomónica: “Vanidad de vanidades y todo vanidad” o, lo que es lo mismo, como nos lo recuerda el gran C.S. Lewis: “Todo lo que no es eterno está eternamente pasado de moda”. El hombre, sin embargo, don Óscar, casi expresidente, “es capaz de vencer el tiempo y la fosa” y “está más allá del fin”, pues nada humano lo llena. Rilke dijo lo primero y lo segundo, Hölderlin. Me excedo en citas porque sé que de algo sirven y usted las ama' las citas, por supuesto, en su doble acepción de encuentro personal o de recreación literaria que, como el poder, también pasan'

En estos trances existenciales del ser humano, enfrentado con el poder, bendecimos el don admirable de la democracia, como relevo temporal entre seres libres, sin sangre ni duelo, y exaltamos la visión de Don Pepe al abolir el ejército.

En vez de las asonadas y las charreteras, preferimos, en estos días postreros, el frenesí inaugurador del presidente Arias que, pacíficamente, escribe para la historia las cinco dimensiones de una inauguración: la inauguración completa, como la ansiada carretera a Caldera; la inauguración incompleta, pero justa y necesaria: el Estadio Nacional y el hospital de Heredia; la inauguración desconocida y cómica: aquella en que un cintillo amarillo de seguridad sirvió, a más no haber, de cinta oficial bajo la lluvia, y la inauguración divina, propia de Tatica Dios: la primera piedra o fiat lux de la futura presidencia de la República, sacada de la nada, pensamiento puro y pura vida.

Y, más allá del tiempo y el espacio, la cumbre de las inauguraciones: el fin de la historia y el dominio del futuro, cuando don Óscar proclamó urbi et orbi: “todo está consumado, todo está hecho, de nada me arrepiento, yo soy el que soy. A Laura, mi sucesora, la amada del pueblo, solo le queda administrar lo que hice y lo que fui”. Y ¿lo que será? Dicen que, en estas noches, deambula por Rhormoser el ángel exterminador que, con voz cadenciosa y burlona, entona el dies irae del poder y de la verdad: “No podrás disfrutar, don Óscar Arias Sánchez, ex, ex y ex, del último y decisivo acto: de tu propio entierro”.

La última piedra. Amén.

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Andrea Corrales C. 19:07 5/5/2010

A proposito de egos heridos de angeles exterminadores y de columnistas intencionados: Un científico que descubrió el arte de reproducirse a sí mismo tan perfectamente que resultaba imposible distinguir el original de la reproducción. Un día se enteró de que andaba buscándole el Ángel de la Muerte, y entonces hizo doce copias de sí mismo. El ángel de la Muerte no sabía cómo averiguar cuál de los trece ejemplares que tenía ante sí era el científico, de modo que los dejó a todos en paz y regresó al averno. Pero no por mucho tiempo, porque, como era un experto en la naturaleza humana, se le ocurrió una ingeniosa estratagema. Regresó de nuevo y dijo: "Debe de ser usted un genio, señor, para haber logrado tan perfectas reproducciones de sí mismo, sin embargo, he descubierto que su obra tiene un defecto, un único y minúsculo defecto". El científico pegó un salto y gritó: "¡Imposible! ¿Dónde está el defecto?". "Justamente aquí", respondió el ángel mientras tomaba al científico de entre sus reproducciones y se lo llevaba consigo. "Todo lo que hace falta para descubrir al 'ego' es una palabra de adulación o de crítica".

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Jose Solano Solano 14:14 5/5/2010

Ya que el artículo contiene varias citas, aprovecho para dejarles con una que cae como anillo al dedo: "Por ahí donde escalo me sigue un perro llamado ego"... F. Nietzsche. No sé que opinen ustedes pero a mí me parece que el can de Don Oscar debe ser de origen Danés y en estos días lo está nutriendo con exceso de hierro pues se ha dedicado a dejar sus obras digo sus huellas en las obras....

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Jezebel Conrad schneider 14:13 5/5/2010

Excelente don Julio, muy bien dicho, con buen estilo y humor, lamentablemente siempre aparece un fundamentalista que mete bulla y le exige a usted tocar un tema que nada tiene que ver con con su comentario.

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Gerardo Mejia Rojas 12:49 5/5/2010

A don Pablo, también falta que vaya a inagurar la carretera a San Carlos y helipuertos en las cabeceras de provincia para todos los que no quieran utilizar ni los buses ni el metro.

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Fernando Beltran Coto 11:49 5/5/2010

Es curioso, que este comentarista, tan inquisidor y duro en algunas cosas, como en esta ocasión, cuando se trata de criticar a la iglesia católica, sea tan blando.. tan "light".

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