Como parte de sus preparativos para asumir el mando del país el 8 de mayo, Laura Chinchilla recibió el viernes anterior la bendición de la banda presidencial.
La ceremonia se realizó en la curia metropolitana, en presencia de varios sacerdotes, así como de Rafael Chinchilla y Emilce Miranda, padres de la futura gobernante.
“No sé si siempre se hace. Un día conversando con Monseñor Barrantes (surgió el tema) yo creí que siempre se hacía. Me pareció bonito”, expresó ayer Chinchilla.
De acuerdo con el sitio web de la arquidiócesis de San José, durante la actividad, Barrantes manifestó que “no es justo ni responsable dejar solos a los gobernantes para que ellos resuelvan los problemas sin la ayuda de los ciudadanos”.
Discurso. Lo que sigue a partir de hoy es alistar el mensaje para la toma de posesión.
Con ese objetivo, Chinchilla prevé quedarse en su casa estos días donde dice que trabaja con más tranquilidad.
Para esa tarea cuenta la asesoría de la politóloga Florisabel Rodríguez, quien fue una de las encargadas de sus estrategias de comunicación y campaña, así como del economista Jorge Cornick.
“Procuraré revisar ideas que ya tenemos en blanco y negro, y comenzar a poner algo con coherencia”, declaró Chinchilla.
Aunque todavía no está clara con el mensaje, aseguró que incluirá los valores de la democracia, sus preocupaciones sobre cómo resolver las diferencias y repasar los compromisos adquiridos en la campaña.
Una vez que esté concluido, el texto también pasará a revisión de su esposo, José María Rico, a quien ella describe como un “purista de la gramática”.
La Presidenta electa espera no hablar más de media hora, aunque mucho dependerá de las pausas y la entonación, que prefiere practicar.
El discurso será su principal ocupación de la semana, pues insiste en que quiere “pulir bien ” lo que quiere decir.