Shangai, China. (AFP) La exposición universal de Shanghai, la más grande de todos los tiempos, abrió sus puertas hoy a miles de visitantes, que soportaron con buen humor las horas de espera necesarias para visitar los pabellones más frecuentados, como los de China y Estados Unidos.
La Expo 2010, que durará seis meses, ocupa un sitio muy extenso, cuyo panorama, futurista, tradicional, ecológico y étnico a la vez, se puede apreciar desde una larga arteria aérea por la cual circulan vehículos eléctricos. Los organizadores esperan entre de 70 a 100 millones de visitantes.
La marea humana que invadió la Expo al día siguiente de una espectacular ceremonia de apertura con decenas de miles de fuegos artificiales, rayos láser y juegos de agua, era en un 95 por ciento china.
Las 500.000 entradas en venta se vendieron rápidamente, a pesar de su elevado precio, 200 yuanes ($27).
A las puertas de los pabellones de los 189 países presentes serpenteaban largas filas de espera multicolores debido a las sombrillas que los visitantes llevan consigo para protegerse del sol.
El pabellón chino, una pirámide invertida roja que domina la exposición por su altura y su tamaño –equivalente a 35 campos de fútbol– tuvo que suspender la venta de entradas ante la afluencia de gente.
“Creo que va a ser el pabellón más popular. Muestra la creatividad y el espíritu chino”, dijo Shanshan, voluntaria que se ocupa de recibir al público, mostrando en el interior del pabellón las filas en los stands regionales, que exaltan las peculiaridades de cada una de las provincias y regiones chinas.
En el stand del Tíbet una cantante vestida con vestido tradicional cantaba delante de un decorado gigante de montañas nevadas, y en el de Mongolia interior se podían mirar inmensas esculturas de caballos blancos.
Los pabellones de Canadá, Estados Unidos, Francia y Suiza figuraban entre los más visitados.
Los visitantes occidentales eran muy pocos, en su mayoría integrantes de las delegaciones oficiales que en la víspera habían participado en la ceremonia de apertura.
El éxito de esta primera jornada consagra un trabajo de años dedicado a hacer de la Expo 2010 una vitrina de la potencia china.