Horticultores, cafetaleros y bananeros estarían contentos con los acuerdos con la Unión Europea (UE), pero no así lecheros, arroceros, ganaderos y azucareros.
La exclusión del Acuerdo de la papa, la cebolla y el tomate es un respaldo para los horticultores.
Lo mismo sería para los cafetaleros, quienes evitaron una regla que permitía a los europeos importar de otros países y venderlo aquí. Además, lograron que se mantenga la contribución del sector para financiar el Instituto del Café de Costa Rica, pese a que la UE lo califica de un impuesto.
Los bananeros conservan la contribución a Corbana y lograrán la baja propuesta del arancel cobrado a la fruta en la UE.
Empero, las cuotas para carne, arroz y azúcar están muy lejos de lo solicitado inicialmente.
Peor es la situación de los lecheros. La UE, un bloque con altos subsidios a la producción, se empecina en su plan de vender aquí leche en polvo y quesos.
De acceder a esa petición, se pone en peligro el mercado nacional y el centroamericano para empresas como la Dos Pinos, por lo que este aspecto es el principal problema en la etapa de cierre del Acuerdo.