New Haven, Connecticut (AP). Los hispanos recibieron más del 50% de las infracciones de tránsito en dos rutas importantes en East Haven, aun cuando representan menos del 6% de la población en esa localidad de Connecticut, de acuerdo con un estudio difundido el viernes.
Las conclusiones del documento, elaborado por estudiantes de la Escuela de Leyes de Yale, fueron difundidas en momentos en que el departamento de policía de East Haven afronta una investigación federal por supuestos prejuicios raciales.
Los agentes policiales de East Haven redujeron considerablemente en sus informes las infracciones que entregaron a conductores hispanos al registrar a la mayoría como caucásicos, se indicó en el estudio, al que contribuyeron expertos en estadísticas de Yale.
En el estudio se menciona el caso de un oficial que había informado que entregó todas sus infracciones a conductores blancos, cuando el 80% las había extendido a hispanos.
El reverendo James Manship, quien apoya las quejas de los hispanos, dijo que se sentía preocupado aunque no sorprendido de las conclusiones del estudio. Manship fue arrestado en 2009 cuando grababa en video a agentes en un intento por documentar el supuesto hostigamiento policial contra hispanos.
“Esas estadísticas apoyan los testimonios sobre persecuciones por apariencia étnica y atropellos cometidos por la policía que me habían contado mis parroquianos”, expresó Manship en un comunicado.
La iglesia de St. Rose of Lima, a la que pertenece Manship, en New Haven, presentó en el 2009 una queja ante la División de Derechos Civiles del Departamento de Justicia, para que se investigara a la policía de East Haven por presunta violencia y persecución racial dirigida hacia personas con apariencia hispana.
El Departamento de Justicia emprendió en diciembre la pesquisa en torno a por lo menos 20 acusaciones contra la policía por mala conducta.
En una carta enviada la semana pasada a las autoridades de East Haven, el Departamento de Justicia aseguró que el departamento de policía de la localidad carecía de normas modernas de conducta para oficiales y una guía escrita sobre el uso de la fuerza.
El Departamento de Justicia se dijo preocupado de que la corporación no exija a sus agentes un informe cabal de cuando hagan uso de la fuerza.
En la carta se afirma que el departamento de policía ofrece adiestramiento limitado, parece carecer de un sistema que permita a los supervisores detectar patrones potenciales de conductas peligrosas de los agentes. Además, sus sistemas para atender quejas ciudadanas e investigaciones internas adolecen de deficiencias.