Bangkok. AFP y Reuters. Varios ataques con granadas cerca del barrio financiero de esta ciudad tailandesa, dejaron, al menos, tres muertos y 70 personas heridas ayer, y agudizaron las tensiones entre soldados y opositores al Gobierno.
Fuentes oficiales manifestaron que en la zona de los ataques dos grupos de manifestantes se enfrentaron cara a cara: los “camisas rojas” y los afines al Gobierno.
Desde el lunes, los “camisas rojas” estaban frente a soldados armados que tomaron posiciones para impedirles extender el territorio que controlan.
A partir de entonces, cada noche, se concentran en la zona cientos de manifestantes pro-gubernamentales exasperados por el movimiento de los “camisas rojas”. Los bandos rivales se insultan, además de lanzarse piedras y botellas.
El enfrentamiento que da origen a los ataques sucede cuando los “sin colores” –que apoyan al Gobierno– se encaran a los “camisas rojas”, quienes, desde marzo, exigen la dimisión del Ejecutivo.
Este grupo, además, controla un importante barrio turístico y comercial de la ciudad.
Hasta que ayer, literalmente, estalló el conflicto con cinco granadas lanzadas, aparentemente, por el bando antigubernamental, según denunció el viceprimer ministro, Suthep Thaugsuban.
Una de las explosiones fue en las afueras de la Charoen Pokphand Group, el mayor grupo agroindustrial tailandés. Otras sucedieron cerca del hotel Dusit Thani y remecieron parte de Silom Road.
Después de las explosiones, soldados bloquearon las calles con alambres de púa.
“Está claro que (las granadas) fueron disparadas desde la posición de los ‘camisas rojas”, afirmó Thaugsuban. El grupo, que reclama elecciones anticipadas, negó su responsabilidad en los incidentes.
“Jamás atacaríamos a gente inocente”, aseveró un líder del movimiento antigubernamental, Jatupotn Prompan.
Tras los ataques, el primer ministro tailandés, Abhisit Vejjajiva, convocó a una reunión de emergencia con los responsables nacionales de seguridad.
Antes de las explosiones, el Ejército tailandés había emitido mensajes contradictorios, dejando entrever una intervención inminente para dispersar a los manifestantes antigubernamentales.
Consultado sobre la posibilidad de una operación para dispersar a los “camisas rojas”, Sunsern Kaewkumnerd, portavoz castrense, respondió: “es imposible”.