¿Cómo y cuándo negoció su ingreso al gabinete?
La forma como llego a este ministerio fue sorpresiva. Conocía la trayectoria de Laura, pero conozco más a su hermano Rafael Chinchilla, que es músico. Laura me inspira como líder y, por eso, la apoyé durante su campaña. Creo que en las plazas públicas ella entendió el trabajo mío relacionado con las luchas por el medio ambiente, por los artistas y el rescate de las tradiciones, desde Papaya Music, La Orquesta de la Papaya y la Orquesta del Río Infinito; creo que eso fue. No lo preveía, más bien apoyaba a otras personas para el cargo. Sin embargo, me decidí porque veo una oportunidad para generar cambio desde otro lugar.
¿Qué ha hecho usted como preparación para su cargo?
Me ha tocado que hacer un cambio radical en mi agenda. He cancelado conciertos y estoy en reuniones para hacer la transición lo mejor posible.
¿Cuál es la filosofía que usted le va a impregnar al Ministerio?
En primer lugar, buscaré promover que la cultura no es solo para un grupo élite de la sociedad. La forma como yo entiendo disciplinas como la música, por ejemplo, es incorporada a todas las otras disciplinas y no como algo diferente. Es una forma de relacionar las otras disciplinas.
”Con esa visión fue que yo mismo empecé a incursionar en luchas por el medio ambiente, la equidad social y la integración regional. Creo que no se puede generar ningún cambio si todas las partes de la sociedad no están articuladas e integradas.
”Por eso, la filosofía que visualizo tendrá que ser de una cultura más inclusiva de todos lo sectores. Ha estado muy bien la gestión de sistemas de orquestas y bandas que se ha hecho hasta ahora, pero hay sectores de la cultura nacional bastante olvidados como, por ejemplo, los marimberos. Quedan muy pocos y no hay quién los apoye”.
¿Cuáles son sus prioridades?
Las prioridades serán un buen vínculo con el Instituto Costarricense de Turismo, con Hacienda y el Ministerio de Justicia. El problema básico es que hay leyes encaminadas en el sector del arte, pero algunas son débiles. Entre ellas hay decretos que se pueden desaparecer en un momento.
”Los logros para el sector artístico vamos a fortalecerlos desde la Asamblea Legislativa: derechos de autor, el Festival de las Artes y el parque de la Libertad. Además, vamos a redactar una nueva Ley de Cultura”.
¿De qué se trata esa ley?
Buscará fortalecer para las futuras generaciones las garantías básicas del sector cultura e implementarlas de manera más fuerte al quehacer y la identidad nacional. Creemos que el presupuesto actual dado a cultura es insuficiente, si se ve todo lo que la cultura le da al país. Por ejemplo, en países como Brasil este es un 4%.
¿Esa será la meta aquí?
Creo que un 4% es una posición bastante justa teniendo en cuenta que en muchos países de Iberoamérica el producto principal de exportación son las artes o la música, como es el caso de Jamaica y República Dominicana. En Costa Rica también podría serlo porque hay una inversión muy grande del Estado en música, la cual no se ha explotado del todo. El Ministerio es todavía una cenicienta y puede ser protagonista.
¿Cuáles percibe como los sectores más débiles del Ministerio
Las culturas ancestrales. Hay un conocimiento enorme que no se ha documentado del todo y me gustaría muchísimo trabajar. Hablo de música, danza, textos y muchas cosas que fortalecerían la forma como deberíamos vivir ahora. La otra parte sería la descentralización. Ahora el arte que llega a zona rural es poco y hay que lograr balance.
¿Qué les responde a quienes temen que usted le dé prioridad a la música y descuide otras ramas?
Entiendo esa preocupación, pero creo que más bien será todo lo contrario. Tanto Iván Rodríguez (viceministro) como yo somos artistas activos y muy cercanos a todas las otras disciplinas en nuestro quehacer. Yo les diría que no tengan ese temor: tenemos una coyuntura que quizá no se vuelva a repetir para lograr los cambios que queremos. ¿Tiene pensado algún cambio estructural en el Ministerio?
No todavía. La figura de un ministro y dos viceministros me parece que es bastante operativa. Aclaro que mi forma de trabajar es mucho de campo, de ir a lugares. Por eso, una de las primeras cosas que quiero hacer es visitar todas las comunidades y escuchar iniciativas para hacer lo que llamaremos el Plan Nacional de Cultura que dictará el plan de trabajo por cuatro años. Tendremos cuatro meses para entregarlo.
Usted, ¿cómo visualiza el viceministerio de Juventud?
La prioridad, al menos mía, va a ser manejar la cultura dentro de la juventud, abriendo espacios de expresión para la juventud que no los tiene. Está demostrado que si se quieren lograr cambios, tienen que hacerse desde la juventud.
¿Cómo abrirá esos espacios?
Una forma es incorporándolos directamente a los cargos del Ministerio. Hay casos delicados como el de la compañía Nacional de Danza, una compañía que hay que abrir más hacia la juventud. Hay un sistema que no funciona en el arte y es el cómo los artistas se pensionan o cómo ocupan indefinidamente ciertas plazas. Hay que abrir espacios allí.
¿Cuáles son sus planes con las bibliotecas y museos?
Me faltan algunas reuniones, pero soy consciente de que tenemos que ver cómo resucitar las bibliotecas o museos para la gente. Eso se puede hacer por medio de las artes escénicas.
¿Mantendrá la inversión en el rescate del patrimonio arquitectónico de este Gobierno?
Se dará seguimiento a los espacios que ya están consolidados, como el Teatro Nacional o La Aduana. Hay otros espacios que me gustaría ver cómo se mantienen. Por ejemplo, el Teatro Apolo de Cartago o el Variedades, que es privado, pero que hay que hacer lo posible por rescatarlo; es decir, ver cómo se puede negociar para que sea parte del Estado.
”No obstante, reitero que no solo se tratará del patrimonio tangible, sino de rescatar la cultura. Nadie puede amar lo que no conoce y el problema es que todavía no nos conocemos bien como país: nos falta sentido de identidad.
”Lo vital es aprender a escuchar y, para eso, sí que soy bueno: es lo que más me gusta hacer. Solo así se puede aprender y dar voz a quienes no la tienen”.