La cárcel de mujeres El Buen Pastor, en San Rafael Arriba de Desamparados, tiene sus días contados. El inexorable paso del tiempo, pero en especial los deslizamientos del talud sobre el río Cañas, condenaron a este viejo presidio –próximo a cumplir 60 años– a su extinción.
El ministro de Justicia, Hernando París, espera que eso ocurra en un plazo no mayor a dos años pues la situación que vive la cárcel “es crítica”.
Con dinero proveniente de un préstamo del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), el Estado pretende construir, en el 2012, cuatro cárceles regionales para privadas de libertad.
Justicia ya descartó salvar la vieja edificación de Desamparados. Por eso pidió a la Sala Constitucional “congelar” la orden de ampliar la casa cuna (donde las presidiarias viven con sus hijos en etapa de lactancia) pues prefiere construir mejores recintos en las nuevas cárceles.
“Es un hecho, El Buen Pastor desaparecerá como cárcel de mujeres”, reiteró el Ministro.
En la actualidad hay 560 mujeres en ese sitio. El espacio que comparten se ha reducido.
Debido a los deslizamientos, las autoridades tuvieron que cerrar, en el 2007, dos ámbitos, así como parte de un tercero.
Maltrecha. La cárcel El Buen Pastor fue construida en 1952. “Se construyó sin conciencia de género. Nunca se pensó en el uso de suelos o en las implicaciones de construir en sus linderos.
“Durante 20 años las cárceles dejaron de ser un tema para el país. Se invirtió en carreteras, en escuelas y en infraestructura. Las prisiones quedaron en el olvido por no ser un tema agradable”, explicó el ministro París.
Las condiciones de la cárcel para mujeres son lamentables: paredes deterioradas, techos a medio desplomar, tuberías taqueadas, muros agrietados...
Sin embargo, la amenaza más seria proviene del río Cañas. El agua ha socavado la margen izquierda del talud y le ha robado terreno a El Buen Pastor.
El fenómeno comenzó a notarse en el 2007, cuando se ordenó el desalojo de los ámbitos, pero se aceleró durante el invierno del 2009.
Informes de la Comisión Nacional de Emergencias, el departamento de Arquitectura del Ministerio de Justicia y la dirección de Obras Fluviales del MOPT dan cuenta de la gravedad.
“Los taludes tienen una pendiente muy fuerte, lo que provoca gran inestabilidad. La construcción del centro estaba a 10 metros de este, pero con la socavación que se ha dado, dicha construcción está a 1,5 metros del talud”, advirtieron los ingenieros del MOPT William Carvajal Zamora y Rodolfo Apú Bolaños, en un informe emitido el 1.° de diciembre del 2009.
Los funcionarios de la cárcel tienen temor. “Creo que no vamos a soportar un temporal más. Estamos a cinco o siete metros del talud. Aquí no solo se expone la vida del personal, sino también los activos de la institución. En este sitio no hay que invertir... hay que demoler”, consideró la subdirectora de El Buen Pastor, Mayra Castro.
En agosto del 2007 las autoridades desalojaron el módulo B de sentenciadas (tenía capacidad para 125 presidiarias), así como el A de indiciadas (con 80 cupos).
Esas edificaciones están cerca del precipicio, de unos 60 metros. Justicia también desalojó un espacio que albergaba a 10 mujeres del ámbito A-2.
“Lo que corresponde es resolver los problemas inmediatos para que esta cárcel se sostenga mientras construimos las cárceles (regionales)”, explicó el ministro París.
Inversión. Justicia aún no tiene los terrenos, pero sabe que estarán situadas en el Valle Central, Puntarenas, Limón y Guanacaste.
“Mientras el hombre que comete un delito está cerca de su lugar de domicilio, a la mujer hay que desarraigarla porque solo tenemos El Buen Pastor”, dijo el jerarca de Justicia y Gracia. La cárcel se convertirá en un presidio para hombres indiciados. La capacidad se reducirá a 400 cupos y solo se utilizarán aquellas áreas fuera de peligro.