Cuando se trata del Festival Mundoloco, van de la mano la música y el hacer consciencia de que el planeta es zona viva que cuidar.
Y esta sexta edición del festival, en alianza con los Red Sunset y Green Sunset, no fue la excepción.
En un ala del amplio prado ubicado frente a la Torre Geko se armó una especie de galería de arte, no solo alternativo, sino también de reciclaje y educación ambiental.
A mano Un puesto de la Fundación Neotrópica era la fusión perfecta de ambas vertientes: pulseras creadas a partir de las argollas de latón que se desprenden al abrir una lata; delfines de tela reciclada para adornar el refrigeradora o bien portarretratos hechos con cartón, hojas secas y mecate (creados por la empresa de mujeres Reciclarte), se mezclaban con textos sobre cómo manejar desechos y cómo cuidar el recurso hídrico.
Y mientras la música sonaba, la gente, en aquellos puestos, trabajaba duro. Artistas como Alejandro Céspedes esperaban rostros que quisieran posar para sus caricaturas hechas con marcador.
Hasta para verse bella había una propuesta artística amigable con la Madre Naturaleza. Lina Serrano cosía las etiquetas de su Punto Pez a las blusas, con aplicaciones de tela y botones. Ella, que antes era parte del público de los festivales Mundoloco, estaba ayer, por primera vez, en uno de ellos en calidad de microempresaria.