Revisando un Samsung Smart TV
Pablo Fonseca Q. Los televisores inteligentes serán otras de las grandes revoluciones tecnológicas que viviremos en el corto y mediano plazo y que, una vez más, cambiarán el mundo como lo conocemos.
Ha habido intentos desde hace muchos años para crear ese dispositivo ideal para desplegar la imagen en movimiento en un entorno familiar, pero que al mismo tiempo permita acceder a Internet y traernos todas sus bondades.
En la casa de mis padres ya se han montado en la ola. Este fin de año (confieso que influí) decidieron comprar un televisor inteligente, específicamente un Samsung Smart TV de la serie 5300. Esta revisión la hago después de cerca de un mes de estarlo probando (bueno, en realidad fui yo quien se los configuré...).
Empecemos por la forma. Es un televisor de 32 pulgadas y no destaca precisamente por ser delgado. Me importa poco. Me agrada el buen diseño, pero unos 15 cm de grosor no me molestan. En cuanto a la base y el marco de la pantalla, es lo suficientemente elegante para no desentonar en prácticamente ningún salón.
La tecnología de diodos de luz permite desplegar una imagen de muy alta calidad, con excelentes contrastes y un brillo más que adecuado. Permite un visionado adecuado, incluso en ángulos un tanto extremos. El calor que genera es muy bajo en comparación con otras tecnologías, por lo cual podrá estar en una habitación cerrada sin que comience a asarse con tan solo los primeros minutos del filme.
A menos de que vaya a poner su nueva pantalla en un sitio muy ventilado o que tenga aire acondicionado en su casa, este es muy punto muy importante a considerar, en mi opinión, porque afecta de manera indirecta pero muy tangible el disfrute de la película.
Los puertos son los adecuados. Un HDMI para conectar computadoras, tabletas o hasta celulares y varios USB que permiten cargar fotos, audio o videojuegos.
Para la recepción de la señal abierta necesita la antena de aire. En el caso de Costa Rica solamente Canal 9 transmite las 24 horas en HD (todos los demás entran en SD), pero la señal no es la idónea (al menos en Tres Ríos) y, especialmente al inicio, se corta. Cuando otros canal realizaron transmisiones en HD, la señal no se cortó.
El audio es bastante aceptable. Tenemos que ser realistas: ningún sistema de audio de ningún televisor es de una calidad tal que permita competir con un sistema de audio adecuado (home theater). Incluso un home theater relativamente barato le dará mejor sonido que el que traigan muchos de los televisores caros de nuestros días, pero el punto es que es aceptable para ser un televisor. Consumidores exigentes y amantes de la calidad, dar el paso al complemento recomendado.
Ahora vamos un poco más con el fondo, con lo que finalmente lo hace especial: la conexión a Internet (alámbrica o wifi en este modelo). El sistema viene precargado con varios apps: Twitter, Facebook, Netflix y YouTube son probablemente los más populares. También tiene una tienda de apps, bastante limitada para el territorio costarricense si se la compara con la contraparte estadounidense y ese es un punto en contra, aunque confieso que está cambiando la situación, porque cada semana se ven un par de apps nuevos.
Bajé el app de la Filarmónica de Berlín (que tiene un servicio de suscripción a sus conciertos, los cuales transmite por Internet) y, bueno, es algo simplemente impresionante en calidad de audio y video. Me molesta muchísimo que no esté disponible el app de Radio Televisión Española.
Les aclaro que estuve utilizando el sistema con 2 Mbps de velocidad. No tengo mayor problema, solo que algunos videos en YouTube publicados en muy alta calidad se traban y no se ven de seguido. Al menos con las tarifas actuales no pienso hacerlo, pero creo que sería bueno ponerle al menos 4 Mbps para una experiencia óptima. En el mundo ideal, el televisor debería tener 10 Mbps.
Volviendo a los apps, la interfaz que ofrecen Twitter y Facebook no es nada amigable y no invita a consumirlo en esta vía (menos Facebook que Twitter). Esto debe ser mejorado. Además, con el control que se usa actualmente es muy incómodo estar escribiendo aun pequeñas secciones de texto, pues se debe ir letra por letra y el sistema es mucho más lento que, por ejemplo, el Wii. Hay modelos que incluyen un control remoto con un teclado QWERTY que puede facilitar la interacción pues, a final de cuentas, el tele permite estar viendo un programa y tener abierta al lado una pantalla para estar tuiteando.
El televisor no permite tener varias cuentas incluidas. Es decir, se agrega una cuenta de Twitter o de Facebook y esa es la que queda como única que se pueda usar. Eso va a generar problemas, especialmente si hay adolescentes en casa: ¿quién define la cuenta de quién va en el tele? ¿cómo asegurarse de mantener un nivel mínimo de privacidad y seguridad una vez que las cuentas están ingresadas? Esto también debe mejorarse.
En cuanto a Netflix, pues sí, también está disponible para celulares, computadoras y tabletas, pero probablemente nunca se ha visto mejor que en los televisores. El despliegue en la pantalla amplia, con alta calidad, le da un valor único. Se disfruta mejor el filme y es más fácil de consumir en familia. He necesitado estar en contacto con este televisor como para definir que así sí vale la pena pagar el servicio (bueno, también influye el que sí están mejorando el catálogo).
Este dispositivo, en cuestión de un mes ha cambiado (me atrevo decir que para siempre) el concepto de para qué sirve un televisor y qué deberíamos esperar de él. Se ven las noticias más recientes a gusto en el app de YouTube, el reporte de los sismos se revisa en Twitter, las películas se ven cuando se quieren, sin anuncios, de una manera más cómoda. ¿Quién va a querer regresar a los tiempos en que el tele era solo una caja tonta que emitía contenido sin que el consumidor pudiera definir nada o tener una mayor participación?
Esta es la tecnología actual y no es la mejor, es perfectible. Sony y LG tienen ofertas similares, pero creo que durante los próximo años empezaremos a ver mejoras mayores. Ya este año la misma Samsung presentó una actualización de este sistema que lo hace más veloz, amigable y mejor pensado para consumir video en demanda por Internet. En nuestro país, Racsa viene con un proyecto similar. Mientras, están apareciendo distintos dispositivos con Android para volver inteligente a los teles que no lo son (de esto, específicamente, espero comentar más la próxima semana).
Si lo ha estado pensando, le digo que tal vez es la hora de dar el paso. Si no había escuchado mucho del tema, lo invito a que se interese: el cambio está a la vuelta de la esquina.
Antes de terminar, recuerde que el tamaño del televisor usted no lo compra por puro gusto, sino teniendo en cuenta dónde lo va a poner. Una pantalla de 56 pulgadas en un cuarto de 3x3 metros no sirve. Todo depende de dónde lo vaya a colocar. Usted debería sentarse más o menos a dos veces y media el tamaño de la pantalla (a unos dos metros de una pantalla de 32 pulgadas, más o menos) para disfrutarla bien. En cualquier caso, nunca compre un soporte tipo sala de espera para poner la pantalla en altura: las pantallas se colocan a la altura de su mirada normal, nunca en una esquina del techo. Claro está, evite también los reflejos no colocándola, por ejemplo, al lado de una ventana.