En agosto del 2008, un año después de que la furia del huracán Félix golpeó a la costa norte de Nicaragua con vientos de 250 kilómetros por hora provocando 102 muertos, destruyendo la infraestructura y más de diez mil casas, la ayuda internacional seguía sin llegar a los damnificados.
¿La razón? La corrupción del Gobierno y la politización impuesta por el Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN) a la ayuda internacional, mantenía “bloqueados” los recursos girados para ayudar a las víctimas de Félix.
Así describió el embajador de Estados Unidos, Robert Callahan, la situación de los damnificados por el huracán.
“Un año después, poco ha cambiado. Pese a decenas de millones de dólares en ayuda para construcción y abastecimiento de materiales de varias naciones y de ONG donantes, la mayor parte de las víctimas del huracán en la Región Autónoma del Atlántico Norte (RAAN) no han podido reconstruir sus casas”, describió Callahan.
En su análisis, el diplomático de Estados Unidos cita al gobernador de la RAAN, Reynaldo Francis, quien calculaba que la reconstrucción de los daños requería de una inversión de $320 millones.
Sin embargo, a un año del desastre, la mayoría de los afectados continuaba sin recibir ayuda. “Francis calcula que el Gobierno de Nicaragua ha suministrado ayuda a entre el 35 y el 40 por ciento de las víctimas del huracán. Sin embargo, el Centro por la Justicia y Derechos Humanos de la Costa Atlántica de Nicaragua (CEJUDHCAN) estima que el gobierno regional solo ha atendido –en el mejor de los casos– una cuarta parte de la población afectada por el desastre”, puntualizó Callahan.
Sin transparencia. Una de las preocupaciones que el embajador Callahan expresa en sus comentarios a Washington es sobre la falta de transparencia del gobierno de Daniel Ortega en el manejo de las donaciones internacionales recibidas para ayudar a los afectados por el huracán Félix.
“El presidente Ortega hizo un llamado internacional por $292 millones para rehabilitar la RAAN, poco después de que la tormenta golpeó. Un año después, el Gobierno nicaraguense no ha anunciado la cantidad oficial de ayuda recibida o distribuida. Extraoficialmente, fuentes de medios informativos calculan que a Nicaragua llegaron entre $50 millones y $100 millones en ayuda”, señaló el diplomático.
Los informes de la diplomacia estadounidense reseñaron que al politizar la distribución de la ayuda se propició que parte de esos recursos se perdieran o arruinaran.
“El Gobierno de Nicaragua no distribuyó las donaciones venezolanas de láminas para techo a la población en general; en vez de eso, las entregó a seguidores del Yatama-FSLN (partido de raíz indígena miskito, aliado al partido de gobierno) y lo que quedó se dejó herrumbrar en campos de la Empresa Portuaria Nacional (EPN)”, ejemplificó en su reporte el embajador Robert Callahan .