No estarán los Manning, ni Brady, Brees o Rodgers. Los grandes quarterbacks de esta generación quedaron fuera del Super Bowl, pero eso no demerita a los mariscales Joe Flacco y Colin Kaepernick.
La gran final de la NFL enfrenta a los 49ers de San Francisco, uno de los favoritos desde el inicio, y a los Ravens de Baltimore, que superaron un sin número de vicisitudes en el camino.
Ambos cuadros coinciden en tener defensas aguerridas y fuertes, lo que les dio puntos a favor durante las guerras de postemporada.
También ataques enigmáticos, a los que sus rivales no les encontraron respuestas válidas.
Sorpresas en la ofensiva. Hacia el final de campaña los Ravens se arriesgaron al despedir al coordinador ofensivo, Cam Cameron, y reemplazarlo con el entrenador de mariscales, Jim Caldwell.
El volado les salió a su favor, pues la ofensiva promedia 30 puntos por partido en los play-off, al mejorar substancialmente el ataque terrestre y presentar un acertijo difícil de descifrar para rivales como Colts, Broncos y Patriots, ante los que cayeron hace un año en la final de la Americana.
Flacco, el primer mariscal de campo que gana al menos un partido de postemporada en sus primeros cinco años, se ve más cómodo en este nuevo sistema y suma ocho touch downs sin intercepciones en esta postemproada.
Aún más enigmática ha resultado ser la ofensiva de los 49ers, pues la lesión de Alex Smith obligó a colocar a Kaepernick en el campo.
El brazo de Colin es regular, con tan solo tres touch downs en play-off. Lo que lo hace insufrible es su velocidad y fuerza para correr.
San Francisco ya contaba con un excelente ataque terrestre, principalmente en la fortaleza de Frank Gore (1.214 yardas por tierra en la temporada regular), así que al sumar los acarreos de Kaepernick su ofensiva se volvió frenética.
Defensas fuertes. En la campaña San Francisco tuvo la tercera mejor defensa de la liga en cuanto a yardas recibidas. Fue cuarta, tanto en detener el ataque aéreo como en limitar los acarreos.
Los Ravens tienen una línea defensiva mítica, a pesar de no haber tenido su mejor año con Ray Lewis fuera por casi toda la campaña.
En postemporada, solo los Broncos, con un Payton Manning jugando a su mejor nivel, pudieron hacerles daño con 35 puntos en un disputado partido que ocupó dos tiempos extra para definirse.
Los Colts apenas les marcaron nueve puntos y los todopoderosos Patriots se quedaron en el camino, con solo 13 puntos anotados.
Se espera que el Super Bowl XLVII sea un partido cerrado, repleto de leyendas para la posteridad.
San Francisco es favorito en las apuestas por 4,5 puntos, pero todo puede pasar en un partido en el que una lesión o un error pueden ser capitalizados para alzar el trofeo.
Hoy se vive el día más importante del deporte de los Estados Unidos. A disfrutar.