La presidenta, Laura Chinchilla, dio ayer su mensaje de fin de año a los periodistas con una frase que va más allá de su habitual exaltación de logros: “En este 2012 no se pueden quejar de falta de noticias por parte de este Gobierno”.
Así, entre la autocrítica y el humor, comenzó Chinchilla un breve discurso que acabó manifestando su esperanza en que “el 2013 depare mejores noticias”.
Esto fue parte del desayuno que ofreció a periodistas con la presentación del grupo Media Docena y dos coros musicales, aunque al final dedicó solo 15 minutos a responder preguntas. Acabó molesta y se marchó por una consulta del medio digital CRHoy en relación con un video en que ella deja hablando solo a un vecino de Alajuelita que le reclamaba obras para su cantón.
Chinchilla aseguró que la Casa Presidencial siempre intenta ser expedita en respuestas e información que pide la prensa, pero que a veces no se puede tan rápido.
En relación con los temas de este año “intenso pero positivo”, la mandataria celebró las cifras positivas en la economía nacional, el impulso a varios tratados de libre comercio (TLC) y los esfuerzos para mejorar la competitividad, en la que ya se está viendo “la luz al final del túnel”, según Chinchilla.
En la inversión social, Chinchilla respondió de manera indirecta a críticas que ha hecho el precandidato liberacionista Rodrigo Arias. “La inversión social no se ha reducido, a pesar de que algunos dicen lo contrario”, expresó en probable alusión a discursos dados por Arias el fin de semana antepasado.
Aun así, reconoció que la disponibilidad financiera interna es crítica, a pesar de algunos nuevos ingresos. “Logramos aprovechar algunas leyes polémicas para meter impuestos, como la ley de tabaco”.
Chinchilla, sin embargo, recordó el fracaso que tuvo el plan fiscal a principios de este 2012. “Lo perdimos no por no tener los votos, sino porque, una vez más, la Sala Constitucional no quiso dar la reforma tributaria a nuestro país”.
Como consecuencia, Chinchilla lamentó la insuficiencia de recursos para tareas como, por ejemplo, alcanzar un gasto en educación que equivalga al 8% del PIB.
Después se vivieron 15 minutos imprevistos para preguntas, la consulta incómoda y el retiro a su oficina mientras la alarma sonaba por el temblor de las 11:20 a. m.