“Se metió Drácula”
“Tenía unos 12 años y estaban estrenando la película Drácula. Fue un gran esfuerzo verla, pues a veces me tapaba los ojos y los abría. Al terminar, salí muy nervioso y asustado. El día siguiente era domingo y acostumbrábamos ir en familia a misa de 10, pero yo no quise ir por pereza. Mi mamá, muy disgustada, me dijo que Dios se iba a enojar... Yo seguí durmiendo y a eso de las 10 a. m., me levanté a tomar un poco de agua. La ventana de la cocina estaba abierta, y se metió una palomilla grande negra... Me acordé de la película y salí corriendo en piyamas y descalzo hasta la iglesia, me senté junto a mi mamá, le agarré el brazo y le prometí seguir yendo a misa”.
Geovani Rojas
“Pavor en el agua”
“Siendo una adolescente, fui con mis padres al estreno de la famosa película Tiburón. A pesar de los pobres y poco creíbles efectos especiales, me mantuvo aterrorizada hasta el final. Pero lo peor vino una semana después: fuimos de vacaciones a la playa y no tuve tranquilidad... pasé todo el tiempo atisbando a mi alrededor, y ante la menor sombra o movimiento extraño, salía corriendo del agua... ¡Qué espectáculo! Y todavía hoy, a pesar de los años transcurridos, se me pone la piel de gallina cuando la pasan en televisión”.
Ana Malespín, Moravia
“¿Montaña rusa? ¡No!”
“Mi primera película de terror la vi a los 12 años; estaba con mis primas en casa de una de ellas, cuando todas dijeron que sería divertido ver Destino Final. A mí me sonó interesante el nombre de la película; lo que no fue tan interesante era el contenido. Trataba de un parque de diversiones y todo sucedía en una montaña rusa que, conforme el orden en que los protagonistas iban sentados en el carrito, iban muriendo en accidentes diferentes. ¡Las muertes eran muy trágicas! Lo peor de todo es que, días después, tenía planeado ir con mis compañeros de escuela al Parque de Diversiones... ¡Imagínense mi reacción al ver la montaña rusa! No me quise montar por más que mis amigas me rogaran; todavía hoy sigo con el miedo a esa atracción”.
Sharon Navarro, San José